Lunes 08 de Agosto de 2016 |
OTRA VEZ una tragedia: en el último corte de información que dio el gobernador Rafael Moreno Valle sobre las afectaciones causadas por la tormenta tropical Earl, reconoció que en Puebla hubo 29 decesos y múltiples daños materiales. Se trata, pues, de la tragedia más grave para Puebla desde 1999. En la cabecera municipal de Huauchinango se registraron deslaves sobre colonias populares como La Joya, Guadalupe, Aurora y la Cumbre; en la junta auxiliar Jaltepec se desgajó un cerro sobre la comunidad. En Tlaola hubo deslaves sobre viviendas. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, instruyó a Protección Civil de la dependencia trasladarse a Puebla y Veracruz para atender a las comunidades afectadas por los remanentes de la tormenta tropical Earl. Y lo que viene, en voz del propio gobernador: "tenemos ya propuestas de cómo el gobierno estatal hará reducciones en los próximos días del gasto operativo, para destinar los recursos que se ocupen en la atención de este desastre natural". Pero Earl, a quien nadie, o casi nadie le hizo caso el fin de semana, en vacaciones, y en temporada de Juegos Olímpicos, no sólo se ensañó con los poblanos: sus remanentes golpearon Hidalgo, Puebla y Veracruz. En total, se reporta la muerte de 40 personas. Se trató, como siempre, de una negligencia, porque el pasado 5 de agosto se lanzó una alerta para cinco estados…, entre ellos se encontraba Puebla. Earl se ubicaba a 85 kilómetros al oeste-suroeste de Frontera, Tabasco y a 105kilómetros al este de Coatzacoalcos y se desplazaba hacia el oeste-noroeste a 19 kilómetros por hora, con vientos sostenidos de 65 km/h con rachas de 85 km/h. La respuesta de las autoridades fue tardía. Cero prevención. Al presidente municipal de Huauchinango, Gabriel Alvardo, lo dejaron solo. La suya será la imagen de un alcalde que a las 3 horas salió a apoyar a su gente…, porque en Protección Civil respondieron, al menos a medios, hasta pasadas las 11 horas de este domingo. Sí, hasta las 11 horas respondieron…, a pesar de que desde las 21 horas, según crónica de la periodista Leticia Ánimas, el cerro empezó a crujir. Otra vez un imprevisible río de lodo jaló con todo lo que encontró a su paso. Así, como en 1999, todo, se dirá, fue imprevisible. |