Horizontes

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Tere MORA GUILLÉN


23 May 2017

Ahora resulta que los abogados de la Casa Blanca comienzan a preparar el terreno para un proceso de destitución del presidente, conocido en Estados Unidos como impeachment, aunque esta es una posibilidad aún remota, conforme a estimaciones de la CNN.

El comienzo de un juicio político al actual mandatario dependería de un voto mayoritario en la Cámara de Representantes, que está dominada por los republicanos y que hasta el momento permanecen fieles a Trump.

Lo cierto es que algunos demócratas ya hablan de manera abierta de buscar el inicio del proceso de destitución, desde el despido la semana pasada del hasta entonces director del FBI, James Comey, que presidía la pesquisa sobre los presuntos nexos de la campaña de Trump con Rusia.

Hasta ahora esta posibilidad es una utopía, lo cierto es que al dejar de ser Trump presidente de los Estados Unidos el mundo tendría un respiro y recobraría bríos para emprender con mayor esperanza el camino.

De paso acabaría la cacería furtiva de nuestros connacionales, que si mal son ilegales en el país vecino, muchos han echado raíces, han trabajado duro e incluso han formado familia, y no se verán forzados a abandonar a sus seres amados de forma intempestiva.

Y aunque motivos para la destitución del presidente estadounidense sobran, Donald Trump pone sus intereses comerciales por delante de los del país y su oportunista alianza con Vladimir Putin raya en la traición. Menos conocida que la Emoluments Clause es la Ley STOCK de 2012, que prohíbe explícitamente que el presidente y otros funcionarios se beneficien de la información que no es pública.

El representante demócrata por Texas, Al Green, ha sido el primer congresista de Estados Unidos en pedir que se someta a Donald Trump a un juicio político.

Green, en días recientes, mencionó que las acciones que ha llevado a cabo en las últimas semanas el mandatario son dignas de escrutinio por parte de la Cámara de Representantes, de la que él es parte. Pidió a sus compañeros legisladores que apoyen su llamamiento. Además, indicó, el hecho de que Trump amenazara al exdirector del FBI, James Comey, a través de Twitter con publicar cintas de las conversaciones entre ambos: "James Comey debería esperar que no haya "grabaciones" de nuestras conversaciones antes de que empiece a filtrarlas a la prensa".

El tuit marca un desarrollo extraordinario en la disputa entre Trump y las agencias que investigan los lazos entre su campaña y Rusia.

Las comparaciones con el Caso Watergate han sido inevitables. En 1973 el entonces presidente, Richard Nixon, también despidió al fiscal que lo investigaba sobre sus supuestas escuchas al Comité Nacional Demócrata (DNC), un caso que finalmente llevó a renunciar al mandatario.

Lo cierto es que el gobierno del magnate, que asume el poder desde el pasado 20 de enero, está sumergido en una profunda crisis.

En el caso de Trump, los republicanos, quienes tienen la mayoría en ambas cámaras del Congreso, son reticentes a facilitar una investigación independiente sobre lo ocurrido, pero las tensiones y la falta de coherencia en el relato de lo sucedido por parte de la Casa Blanca están sumiendo en una profunda crisis al gobierno del multimillonario.

Mientras tanto en su primera gira al extranjero, Donald Trump vendió a Arabia Saudita casi 110 mil millones de dólares en armas para hacer frente a las amenazas de Irán. Estados Unidos acepta que es el "acuerdo de armamento más importante de su historia". Esto nos muestra la capacidad negociadora del magnate, pero es evidente su ineptitud como presidente de los Estados Unidos.

Trump ha mostrado su agresividad ante el mundo que como las armas, exterminan y generan más violencia.

tere_mora_ guillen@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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