Jueves 08 de Agosto de 2019

Hace unos días, mientras veía en Netflix Queer Eye, Jonathan Van Ness –peluquero profesional- reflexionaba sobre la seguridad que brinda a las personas tener un buen corte de cabello, uno que vaya acorde con las facciones, tipología y forma del rostro. Mencionaba todo el poder que tiene “un cambio de look”, y como este puede ayudarnos a cerrar un ciclo o a seguir con una trasformación que siempre va de adentro hacia afuera.

Todo esto me hizo recordar esos tiempos de secundaria, donde el corte de pelo no estaba en discusión: casquete corto, por favor. Lo cierto es, que nos resulta tan normal que, al crecer, creemos que es “lo bueno” o que “está bien” traer el mismo corte siempre, dejando a un lado la experimentación y el descubrimiento de nuestro verdadero yo por medio del cabello.

Esto, sin duda, es común para las chicas, pues llega una edad en la que ellas pueden pintárselo, hacerse permanentes o decorar su cabello con efectos de color, que sin duda ayudan a realzar su belleza. Pero si hay un tema tabú para los caballeros, es precisamente ese ¿Cómo puedo hacer que mi cabello me haga sentir como realmente soy? ¿Lo dejo largo? ¿Me lo pinto? ¿A rape? Y si me estoy quedando calvo ¿Qué hago?

Acudir con profesionales que te lleven a verte como esa persona que quieres no es barato, pero es importante darte la oportunidad —al menos dos veces al año— de acudir con alguien que conozca del tema, e identifique tu tipo de cabello, como cortarlo, que productos usar para estilizarlo y te ayude a proyectar todo eso que eres, pero que aún no descubres por ese mal corte de cabello.

*Periodista de moda