Lunes 12 de Agosto de 2019

Aquí viene una nueva semana y, como algunos dicen, “ésta sí es la buena”, y en esta vecindad sabemos que quizá en estos días suelten a los demonios en algunas dependencias donde se esperan más despidos que amarres. Y no sólo eso, también veremos desfilar algunos acuerdos inesperados, no en materia de seguridad donde ya era algo muy predecible, sino en áreas de Cultura, Turismo, Infraestructura y Movilidad. Parece que ahora sí hubo un manotazo en la mesa que a todos puso a trabajar. ¡Ya era hora!

Y ya entrados en materia, se sabe que Jesús Zaldívar debe andar tan desesperado que hasta buscó a Luis Paredes como parte de su campaña por la dirigencia del Comité Directivo Municipal del PAN en la capital poblana. Bueeeno, eso es lo que se dice. Y es que es cierto que en una contienda como la blanquiazul todos los votos cuentan, pero lo cierto es que mucho tiempo hace que su interlocutor dejó de tener peso político.

Es más, todavía se le recuerda haciéndole el trabajo sucio al morenovallismo cuando retó no una, sino al menos tres veces al exalcalde Eduardo Rivera Pérez, en los tiempos en los que el aparato se le fue encima. En fin, ya se vio que son los amigos con los que quiere verse Zaldívar.

O a lo mejor quiere poner fuentes de esas echacharquitos y con luces de colores en el Comité panista y quiere asesoría… ¿O no, don Luis?

Algo debe quedar claro: En el gobierno municipal entienden muuuy mal cuando advierten que en este trienio no se construirán obras faraónicas o suntuosas. Por supuesto que de ese tipo abundaron en el morenovallismo, y el mejor ejemplo son la Estrella de Puebla, el Tren Puebla-Cholula y el mismísimo Teleférico, y en eso por supuesto que está bien no volverlas a reproducir. El problema es que en la actual administración no se ve cómo ejerzan recursos para reducir la brecha de la desigualdad que tanto se pregona.

Así que el titular de la Secretaría de Infraestructura debería preocuparse por aterrizar el mensaje, porque la demagogia es igual de peligrosa que el despilfarro: no ayuda a la gente ni genera desarrollo. ¡Abusados!

Y bien hizo el gobernador Miguel Barbosa en pedir a los pobladores de Cohuecan y Tepexco que respeten a las autoridades de los tres niveles de gobierno. Lo que no quedó del todo claro es qué harán para ganarse esa confianza, ya que no es gratuito que la sociedad en sitios como ésos, salga a las calles y prefiera tomar justicia por cuenta propia.

Y hay que empezar por la presidencia municipal, porque al ser la más cercana a la población, debe mostrar a sus gobernados que puede tener la seguridad de que los protegerá y velará por el desarrollo de la comunidad. Eso todavía queda pendiente. Ojalá no lo echen en saco roto.