Miércoles 28 de Agosto de 2019 |
Durante un largo tiempo, el chantaje de los trapecistas, chapulines y chaqueteros (como se conoce a los que saltan de un partido a otro) fue una extraordinaria moneda de cambio que dejaba magníficos dividendos a los que procedían a hacerlo. Hoy, sin importar la trayectoria de los renunciantes del partido que sea, ya no impresionan a nadie y su salida de un partido se pierde, a veces, entre la abrumadora velocidad con que se produce la información. En tiempos pasados, la salida masiva de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y acompañantes provocó una crisis dentro del PRI (partido en el que militaban), tanta que derivó en la caída del sistema y acusaciones de fraude electoral en los comicios de 1988. Los panistas tuvieron varias crisis que mantuvieron en vilo el alma de los dirigentes del organismo político, toda vez que salieron personajes que habían sido candidatos presidenciales como José González Torres, Pablo Emilio Madero, Bernardo Bátiz y muchos más. Del PRD se fueron la mayoría a la formación de un nuevo partido político, Morena, el que a cuatro años de su fundación ganó la Presidencia de la República y gobernará siete estados antes de que concluya el presente año. Hasta entonces, sorprendía la renuncia de un militante distinguido y su cambio de camiseta, al registrarse, casi de inmediato, dentro de otro organismo político. Los saltimbanquis de la política mexicana son todo un espectáculo, ya que existen algunos que van de uno a otro partido en la conservación de los cargos públicos, y continúan viviendo del erario. En los días recientes se han producido una serie de renuncias de militantes de diversas corporaciones política que, incluso, se han perdido, tal vez, porque se trata de personajes cuyo futuro se advierte incierto, o simplemente ya no representan noticia de interés. Hay de todo, desde dirigentes de partidos, aspirantes presidenciales, a gobernadores o simples militantes que se han alejado de su partido, al comprender que su carrera interna había concluido. Alejandra Barrales y Juan Zepeda quisieron sorprender con su renuncia a la militancia del PRD, cuando la mayoría de los seguidores de la política daban por hecho que lo habían hecho con anterioridad. Barrales, expresidenta del partido del sol azteca y exaspirante al gobierno de la ciudad, hasta había amagado con irse a Movimiento Ciudadano, un partido que hasta antes de los comicios de 2018 era rémora del PRD, y ahora resulta la opción de izquierda para muchos. Juan Zepeda es un senador que solicitó licencia por casi un año y que ahora regresará a su escaño, aunque ya no formará parte de la bancada del sol azteca. Zepeda fue la cuña que permitió el triunfo del PRI en el Estado de México y se advertía con gran futuro en el PRD, pero los resultados de los comicios de 2018 lo llevan a buscar otras opciones. Antes de ellos renunciaron al PRI José Narro e Ivonne Ortega, ambos aspirantes a la candidatura presidencial de su partido el año pasado, y en éste a la dirigencia nacional del tricolor. Sus renuncias pasaron de noche, y más ahora que buscan participar en opciones sin mayor futuro, tal vez buscando obtener un pedazo de una rebanada política cada vez más exigua.
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