Martes 27 de Enero de 2026

La ciudad de Puebla se ha consolidado históricamente como un polo de innovación, desarrollo y crecimiento, donde la modernidad convive con un profundo legado de tradición, cultura, gastronomía e identidad religiosa. Esta combinación ha convertido a Puebla en un destino turístico atractivo para visitantes nacionales e internacionales.

Año con año, la entidad recibe a cientos de miles de turistas y, para 2026, se estima una afluencia superior a 3.3 millones de visitantes, impulsada por una mayor proyección internacional.

En este esfuerzo destaca la agenda turística promovida por el Gobierno del Estado que encabeza Alejandro Armenta, particularmente con la participación de Puebla en espacios estratégicos como la Feria Internacional de Turismo (FITUR), celebrada en Madrid, España.

Si bien se han registrado avances importantes, el potencial turístico de Puebla aún no ha sido plenamente aprovechado. El estado requiere una estrategia de promoción más focalizada, orientada a mercados de nicho, que permita construir comunidad y posicionar narrativas diferenciadas.

Entre ellas destacan el turismo de aventura y naturaleza en la Sierra Norte, el turismo cultural y de saberes ancestrales, vinculado a las tradiciones milenarias de los pueblos indígenas y a la preservación de la identidad, así como el turismo sostenible, acorde con los desafíos ambientales actuales y con el papel central de las comunidades organizadas en la protección del territorio.

Solo mediante la generación de atractivos turísticos ligados a la identidad poblana será posible sostener un crecimiento turístico con impacto real. En un contexto de alta competencia entre las entidades federativas, considerando que México se posiciona entre los principales destinos turísticos del mundo, Puebla cuenta con las herramientas necesarias para diferenciarse y abrir una ventana de oportunidad que beneficie a los sectores más amplios de la población, quienes son, en última instancia, los verdaderos portadores de la identidad del estado.

Impulsar el turismo no significa únicamente atraer visitantes, sino detonar desarrollo regional, generar empleo digno y preservar el patrimonio cultural. Apostar por una mayor proyección turística es, hoy, una decisión económica, social y cultural clave para el futuro del estado.