Viernes 27 de Febrero de 2026

Bibiana Camacho (Ciudad de México, 1974) nos entrega un libro de cuentos siniestros y extraños. Introduce al lector en mundos pantanosos, lo envuelve y lo transforma de manera cruenta –como un insecto desconocido en crisálida– para no volver a ser el mismo.

Quehaceres y Desasosiegos (Editorial Gato Blanco, 2025) está integrado por ocho cuentos: “La cofradía eterna”, “El hada del pantano”, “El mono de obsidiana”, “Parir a la madre”, “La niña gato”, “El Hombre Serio”, “Ana”, “El reflejo” y en cada uno de ellos hay una semilla de terror que nos dejará pasmados. Algo que, sin duda, esperamos de la literatura contemporánea: sacudimientos que nos congelen los sentidos y que nos perturben después de la lectura, que terminemos con los ojos acuosos.

Si están buscando un libro de cuentos que los sorprenda, que los deje intranquilos, les aseguro que todos los cuentos de Quehaceres y Desasosiegos lo conseguirán. Les doy tres pruebas:

En “La cofradía eterna”, Luzma, la protagonista, está embarazada y su abuela la arranca de su familia para llevarla a un lugar donde conocerá a otras mujeres embarazadas: menores de edad, adultas mayores, mujeres sanas y enfermas, todas con una cualidad: permanecen embarazadas más de nueve meses. Esta condición les ocurre sólo si se encuentran en el lugar donde la cofradía tiene su espacio:

“Pensó que le habría gustado agradecerle a la abuela. Se convenció de que, pese a su aspecto severo y lengua viperina, en realidad era una buena persona. Hubiera querido preguntarle por qué no llevó ahí a su prima Valeria. También a las vecinas Esther, Karina, Remedios. Todas repudiadas por sus familias, algunas con peor suerte que otras, humilladas y señaladas. Ahora estarían juntas y seguras, con los secretos a salvo, protegidos del mundo exterior, en un estado de permanente expectativa y, por lo tanto, felices.” (p. 19)

A pesar de la felicidad que causa encontrarse con personas en similitud de condiciones, la vida de Luzma se tornará en algo desagradable.

Una efigie simiesca aparece y desaparece de las vidas de una familia; sus integrantes tratan de deshacerse de ella sin éxito. Se trata de “El mono de obsidiana”, en donde una chica se mudará de la casa de sus padres y llegarán nuevos inquilinos. Solo el mono de obsidiana permanece:

“Era de piedra mineral. Su cuerpo estaba sentado en postura de buda, tenía la cabeza demasiado grande, vacíos ojos saltones y boca trompuda torcida en una mueca de desprecio.” (p. 34)

Un cuento cíclico, casi de humor involuntario, pues los integrantes de esta familia apenas se deshacen del mono cuando éste ya regresó a casa. Un fetiche familiar que nos hace preguntarnos quién posee a quién.

“El Hombre Serio” es uno de esos cuentos para leer de noche, como si viniera de la tradición oral, donde los abuelos y abuelas nos cuentan historias “de sustos”.