Lunes 02 de Marzo de 2026 |
Muchas, muchos hemos enviado en algún momento mensajes oportunos que logran el objetivo original que los provocó. Hemos también, en muchos momentos, enviado mensajes erróneos que tuvimos que corregir. Sin embargo, también otras personas prefieren el silencio. Porque el silencio también es un mensaje. Eso fue lo que vimos el pasado domingo: la presidenta de la República, la jefa del Estado mexicano, la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, permaneció en silencio mientras todo el país vivía una coyuntura crítica que requería un mensaje al pueblo de México que gobierna. Empezaron a difundirse imágenes de bloqueos en carreteras, familias varadas, cancelación de vuelos, transporte público paralizado, tiendas de conveniencia incendiadas, suspensión de clases en todos los niveles de la educación pública y privada, fuga de reos, calles, mercados y centros comerciales vacíos, incendios por doquier, en más de veinte estados de la República, en claro desafío al gobierno. Poco a poco y vía redes sociales nos enteramos. Eran las reacciones de los grupos criminales con capacitación paramilitar del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), extendido a lo largo y ancho del país, por la detención y abatimiento de su poderosísima cabeza principal, el señor Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Un narcotraficante que representaba un peligro constante. Que logró que su grupo criminal se expandiera por todo el país y, según fue documentado, en otros 40 países del mundo; que diversificó “su negocio”, ya que además del narcotráfico abarcaba también el huachicol, los minerales, la extorsión, el fentanilo, el tráfico de personas, desapariciones, asesinatos de personas buscadoras, secuestros, blanqueo de capitales; pero también, de manera muy preocupante, ocupando “sus aliados cómplices” cargos públicos en los distintos niveles de gobierno y en todos los Poderes del país. Esto habla de un personaje que representaba un peligro constante para México y para el mundo; incluso Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información para su captura. Haber dado un viraje a la política de seguridad poco efectiva del sexenio anterior, articular un operativo de esta naturaleza, lograr la ayuda en la investigación por parte de Estados Unidos y capturar al líder del cártel considerado como el más mortífero y de mayor poder destructivo ha generado, sin duda, el respaldo absoluto de las mexicanas y mexicanos cansados ya de tanta inseguridad. Captura que, sin duda, será recordada al término del período de su gobierno y se convertirá en legado de la jefa de Estado. Por eso es inentendible la falta de un mensaje de tranquilidad y de certeza de su actuación, no sólo para las familias mexicanas; también para familiares de miembros del Ejército que estaban en ese operativo. Sólo horas después, cuando el país estaba incendiado, un lacónico “El gabinete de seguridad informará”, y un segundo mensaje escrito vía la red social X, haciendo énfasis en que todo estaba en “plena normalidad”, lo que, por supuesto, contradecía las imágenes que todas y todos estábamos mirando. El mensaje pudo haber sido el inicio de la reconstrucción de la confianza en un país fracturado, aunque no lo quieran reconocer. ¿Se perdió una gran oportunidad? Me parece que sí. ¿Qué podemos esperar más adelante? Porque falta conocer los impactos de esta operación, que ya es denominada como de las más relevantes en la historia reciente de la seguridad en México.
Muchas dudas. ¿Qué mensaje habrá querido dar la presidenta con su silencio? |