Jueves 05 de Marzo de 2026

Ayer comenzó una nueva era en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Puebla.

 

Con la toma de protesta de Juan Pablo Cisneros Madrid se consolidó lo que será la cúpula empresarial de Puebla durante el próximo año, con posibilidad de extenderse hasta 2028.

 

Rodeado de la élite empresarial, funcionarios públicos y medios de comunicación, Juan Pablo Cisneros Madrid habló fuerte y directo:

“Señor gobernador… no puede haber desarrollo social sostenible ni crecimiento económico genuino si no garantizamos un piso mínimo de tranquilidad… el sector empresarial necesita certidumbre para invertir, para crecer, para contratar”.

 

Empresarios exigen garantías de seguridad en toma de compromiso del CCE Puebla

 

Ahí, ante cerca de 500 asistentes, el empresario pastelero habló una y otra vez “unidad”.

 

Dijo que será un líder que no solo coordine, sino que también escuche, acompañe y fortalezca a cada organismo empresarial, incluidos a los emergentes.

 

También reiteró que será un líder crítico pero también propósito y que habrá, en todo momento, coordinación con las autoridades.

 

En un mensaje contundente que duró 20 minutos nadie aplaudió. En los pasillos del gran salón imperaban los murmullos, las caras largas y otras tantas de asombro.

 

De aplausos cada que fijaba postura, nada. Muestras de apoyo, frente al presidium, tampoco.

 

Le siguió el turno al gobernador de Puebla.

 

Durante los 30 minutos que estuvo con el micrófono, Alejandro Armenta Mier mostró gran elocuencia.

 

De manera fina fue interceptando cada uno de los pronunciamientos de Juan Pablo Cisneros que tenían que ver con su gobierno.

 

Te puede interesar: Armenta responde al CCE y asegura trabajo coordinado para fortalecer la seguridad

 

Dijo que no está peleado con los empresarios. Como ejemplo puso el caso de los Posada, magnates dueños de Lomas de Angelópolis, a quienes les pidió que donaran de forma “voluntaria” terrenos, pero que fue más un “tema comunicacional”.

 

Sin querer exculparse, mencionó la inestabilidad política y social que reinó en Puebla cuando en el sexenio pasado hubo seis gobernadores.

 

“Los gobiernos resultan poco eficientes o ineptos cuando están ajenos a la sociedad”, dijo.

 

Enfatizó que ni Héctor Sánchez Morales, presidente saliente del CCE, ni Beatriz Camacho Ruiz, de Coparmex Puebla, han sido líderes omisos ni sumisos. Que siempre ha habido coordinación.

 

Que su gobierno está trabajando cada día para abatir la inseguridad, tan es así que los índices han mejorado, porque al igual que los empresarios él también ama a Puebla.

 

Fue un buen evento. Sobrio. Intenso. Revelador.

 

Al nuevo líder del CCE Puebla

le gusta poner los puntos sobre las “ies” y eso, querido lector y lectora, no le gusta al grueso de las y los empresarios.

 

Ellos, la mayoría, son tibios, negocian en silencio, guardan las apariencias, posan para la foto…

 

El empresariado poblano pocas veces confronta, y Juan Pablo Cisneros, en su primer día como presidente, no titubeó no se dobló y no rindo pleitesía.

 

Y, eso, incomodó a muchos de los presentes, porque en Puebla aún no estamos preparados para ese nivel de conversación.

 

Quieren contrapesos, quieren neutralizar a Morena, pero a la mera hora… bisnes son bisnes.

 

Juan Pablo Cisneros tendrá que aprender a navegar con astucia si es que quiere trascender como un líder empresarial que cambió la historia del CCE, como alguien que confrontó en su primer día, pero que trascendió hasta el último.

 

Sobrevivir entre un pantano de traiciones e intereses personales es su gran reto.