Viernes 13 de Marzo de 2026 |
Mariana Orantes (Ciudad de México, 1986) y Rosario Lucas (Estado de México, 1994) fusionan sus talentos para tomarnos de la mano y realizar un viaje doloroso, macabro y real para la cotidianidad mexicana. Visita guiada al mundo de los muertos es un álbum ilustrado, publicado por Malabar Ediciones en 2020, y que nos muestra flora y fauna fantástica y espeluznante al mismo tiempo, al tiempo que leemos historias que nos retuercen el alma: quién no ha experimentado el miedo a la oscuridad y, peor aún, quién no ha experimentado el miedo a una desaparición provocada por el narcotráfico. Miedos reales y miedos contemporáneos. ¿Qué se podría esperar si lo que estamos haciendo es un viaje al inframundo? “El bosque”, “El río”, “La cueva” y un “Epílogo” componen el libro en el que presenciamos los primeros encuentros con la muerte. Las historias se desarrollan en tonos verdes, negros, blancos y rojos. Cada ilustración le imprime un halo siniestro de misterio y terror. En “El bosque” habitan hadas, duendes y es el inicio de la aventura del héroe —nos plantea Mariana Orantes, quien coloca a su narrador o narradora a un costado de su madre, de quien se suelta la mano al atestiguar la aparición de un recién nacido muerto: “Decir que el bebé fue asesinado con las mismas tijeras con las que cortaron su cordón umbilical suena tan artificial, pero es cierto. Parece una invención propia de una tragedia: el detalle es de tal naturaleza simbólica que bien pudo ser inventado por Eurípides o William Shakespeare. La realidad, al ser nombrada en una ficción, suena inverosímil, exagerada.” Estamos ante una paradoja del nacimiento y la muerte. Las historias pueden ser leídas como si pertenecieran a la tradición oral, como una advertencia para que los niños sepan qué es lo que deben o no hacer. En “El río” somos partícipes de una caminata por tierra húmeda y, al removerse, aparecen cadáveres de personas que conocemos: “Son fosas comunes de aquellos desaparecidos que nunca llegaron a casa y que aún en la muerte reclaman justicia. Aquella mano que nos saluda es la de un pariente mío, mi primo Rogelio, desaparecido en Tamaulipas por narcotraficantes”. El terror que mencionaba al inicio se hace presente: en cualquier momento el narco nos puede desaparecer y nos convertiríamos en una estadística. Pero hay un miedo más añejo, un miedo ancestral: el miedo a la oscuridad. En “La cueva”, Orantes y Lucas nos invitan a recordar nuestros temores: la asfixia, la oscuridad, lo desconocido. “Es la primera y probablemente la última vez que escriba su nombre y su historia: Claudia. Claudia tenía mi edad y era mi mejor amiga cuando el horror del mundo quebró su inocencia. Ella caminaba todos los días rumbo a la escuela primaria Vini Cubi (la más miserable de la zona y donde cursé los últimos tres años), bajaba por una pendiente donde había una iglesia dedicada a San Antonio, luego daba la vuelta y en la esquina tomaba el transporte público. Aquel día, viernes, ella no llegó a la esquina. Una camioneta se detuvo y la subieron a la fuerza. No se sabe cuántas personas iban a bordo de la camioneta, pero se sabe que era más de un hombre. La llevaron hacia lo profundo del bosque llamado El Cedral. Ahí la violaron, la quemaron con cigarrillos y la golpearon hasta matarla; luego la enterraron y se fueron, simplemente se fueron.” ¿Por qué estas formas de violencia se han vuelto tan cotidianas? Pareciera ser que no nos sorprende el asesinato de un bebé, de un familiar, de una amiga. Formamos parte del problema: colectivamente nos reflejamos en nuestros sentires y en nuestros pensares. Hemos llegado hasta aquí porque socialmente lo hemos permitido. Mariana Orantes nos recuerda antes de cerrar el libro: “Recuerda, viajero: aprende del pasado.”
Visita guiada al mundo de los muertos, de Mariana Orantes y Rosario Lucas. Malabar Ediciones, 2020. |