Jueves 26 de Marzo de 2026

Son muchos los que comentan que se ve a la presidenta Claudia Sheinbaum molesta, aunque no se sabe la razón.

Su rictus es distinto, lo mismo que sus expresiones faciales, y aquellos que leen el lenguaje corporal la ven tensa y diferente a como se acostumbraba verla.

Tal vez sea porque las cosas parecen salirse de control o le incomoda que sus instrucciones no se cumplan.

En algunos casos, sus recomendaciones son simplemente ignoradas y en otros no acatadas.

Son varias semanas las que dan cuenta de cómo algunas recomendaciones presidenciales no son acatadas y, en gran parte de ellas, se actúa en contrario.

El rechazo a la reforma electoral, por parte de sus aliados, provocó que la presidenta organizara un Plan B, el que tampoco saldrá como fue confeccionado, causando contrariedad en la jefa del Ejecutivo.

Sin embargo, tal vez los senadores y diputados le estarían haciendo un favor al no aprobar que la revocación de mandato se incruste dentro del proceso electoral federal de 2027.

Y es que, aunque ella se mantiene con una popularidad alta, su partido decrece y así se enfila hacia el 2027.

Son simples coincidencias o se trata de asuntos de otra índole los que involucran las reacciones contrarias a algunas recomendaciones de la presidenta hacia personajes cercanos a la 4T.

La vinculación a proceso del exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, es una muestra más de la desobediencia y de cómo se actúa en sentido contrario a lo que se recomienda.

Hace unas semanas, el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, viajó a Baja California con el encargo de tranquilizar las cosas y frenar la pugna abierta y el encono que mantiene Marina del Pilar Ávila con el exgobernador Jaime Bonilla.

La idea era solucionar el tema de Netx Energy, un asunto vinculado a la actuación del antecesor de Marina, donde todo se encuentra aclarado, pero Marina giró órdenes de que se acelerara el proceso para lograr la vinculación de Bonilla y tratar de frenar la inminente candidatura del exgobernador a la alcaldía de Tijuana y cobrar viejos agravios.

Este evento es la culminación de otros acontecimientos en donde no se atiende la recomendación presidencial.

Unos días antes, el senador del Partido Verde, Manuel Velasco, adelantando tiempos y contraviniendo la disposición de eliminar el nepotismo de sus candidaturas, anunció que Ruth González Silva, esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, será su candidata, sin importar que MORENA no vaya en la alianza.

Después de ello, la senadora por Chihuahua, Andrea Chávez, decidió seguir en su tránsito hacia la candidatura al gobierno de esa entidad, haciendo caso omiso de la recomendación de no hacerlo y optó por llevarse a parte de la jerarquía de MORENA en el Senado de la República para mostrar su alto índice de popularidad en su entidad.

La senadora llevó a su coordinador, Ignacio Mier, a un evento sobre la defensa de la soberanía nacional, que sirvió como virtual destape de la senadora Chávez como aspirante al gobierno estatal, y que Mier alzara la mano, asintiendo.

No se sabe si estas acciones son orquestadas o solamente se trata de mostrar que la voluntad presidencial pasa a segundo término.