Martes 21 de Abril de 2026

Una canasta básica en una Tienda del Bienestar, cuesta menos que en la tienda de la esquina. La diferencia no está en la eficiencia, sino en la estructura de costos. Y esa diferencia explica por qué los precios al consumidor final, siguen subiendo en los negocios privados.

  1. Subsidios vs. gasto real Los establecimientos del Gobierno, como las Tiendas del Bienestar, operan con energía eléctrica subsidiada. Sus impuestos, nómina administrativa, renta y mantenimiento, forman parte del gasto corriente de la administración pública. No enfrentan ISR, IVA trasladado, IMSS, o la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU), sobre esas operaciones, como lo hace un negocio privado. Para el Estado, esos rubros no son “costo”, son presupuesto ya asignado.

  2. La carga fiscal y regulatoria, crece En el sector empresarial, cubre cada vez mayores obligaciones fiscales: ISR, IVA, IEPS, impuestos locales, IMSS, Infonavit, 2% sobre nómina, declaraciones mensuales, anuales, y dictámenes. A eso se suman permisos, licencias de funcionamiento, verificaciones y costos de cumplimiento. Cada nueva regulación, implica horas-hombre, gestores o multas.

  3. Costos operativos que el Estado no enfrenta Un negocio privado, paga renta comercial, luz a tarifa industrial, agua, internet, seguridad, seguros, mermas, y logística. En muchas regiones del país, además, debe absorber la extorsión por “cobro de piso”. Ese es un gasto que no aparece en ningún estado financiero del gobierno, pero que sí se traslada al precio final.

La transparencia en costos es clave. Si queremos precios bajos, sin quebrar a quien los ofrece, la discusión debe incluir: tarifas energéticas competitivas para todos, simplificación fiscal, combate real a la extorsión, y reglas parejas. Mientras el Estado opere sin los costos que impone al sector privado, la brecha de precios seguirá creciendo, y quien la paga, es el consumidor… o el empresario, que baja la cortina.

Tómelo con interés.- El fin de semana pasado, se llevó a cabo uno de los eventos culturales más importantes de los últimos años; el concierto de Andrea Bocelli, en la Plaza de la Constitución, reunió a más de 130,000 personas que llenaron el Zócalo, sin tener una contabilidad exacta de ciudadanos en las calles aledañas. El entusiasmo e interés por participar de la sociedad, mostró que no hay diferencias sociales cuando se trata de escuchar buena música, y a un artista de gran renombre.

La logística y organización para un evento de estas proporciones, que además se transmitió en horario estelar a nivel nacional e internacional, por el Canal de las Estrellas, deja en claro el potencial de dar acceso a la sociedad a este tipo de eventos, que a final de cuentas se traduce en votos y fuerza para Morena, y sus gobiernos.

Tómelo con atención.- El que Víctor Rodríguez, Director General de Petróleos Mexicanos, reconozca a más de dos meses, que no tuvo conocimiento de una fuga y reparaciones que aparentemente se llevaron a cabo sin su consentimiento, deja en claro que al interior de la empresa, la opinión y decisiones de su Director General no tienen peso; es lamentable saber que las acciones ante una emergencia del tamaño del derrame, que dejó graves afectaciones para los estados del Golfo, e incluso para las costas de Texas y Florida, en los Estados Unidos.

Llevar el tema a la Fiscalía General de la República, más allá de esclarecer lo sucedido, no aporta soluciones al daño ecológico y económico que generó. En un acto de congruencia, la separación del cargo, renuncia del Director General, e investigación sobre responsabilidad debiera ser un tema fuera de discusión.

 

Twitter: @Fernando MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.