Viernes 24 de Abril de 2026 |
Elena Poniatowska (París, Francia, 1932) es una de los 7 mexicanos en ganar el Premio Cervantes. Lo obtuvo en 2013. Su carrera literaria incluye libros de crónicas, novelas, entrevistas y libros infantiles. Lilus Kikus (1954) quizá sea su libro infantil más conocido. Esta semana quise escribir sobre Boda en Chimalistac, como una recomendación para el Día del Niño y la Niña, que está a unos días de ocurrir. Chimalistac se encuentra al sur de la Ciudad de México, en los límites de las delegaciones Álvaro Obregón y Coyoacán. Al estar cerca de Coyoacán, se podrá entender que tiene aires de pueblo mágico y una zona para vivir lejos del ruido y la velocidad de la capital de nuestro país. Un lugar de calles empedradas y grandes árboles. Su nombre proviene del náhuatl y significa Lugar del escudo blanco. Gracias a que por ahí corría el Río Magdalena, es fácil que una variedad de árboles y plantas proliferen en el sitio. En ese contexto, Boda en Chimalistac narra el amor que un limonero tiene por una jacaranda. Los árboles hablan y se declaran su amor. Sin embargo, la jacaranda rechaza al limonero, pues está enamorada de un fresno. Boda en Chimalistac nos da cuenta de la paciencia, no solo del amor, sino del crecimiento de los árboles. ¿En cuántos años se desarrolla un fresno, un pirul, un cedro? ¿Cuánto tiempo tenemos que esperar para que la jacaranda florezca y tapice los pisos de nuestras ciudades y campos? ¿Cuánto tiempo tuvo que esperar el limonero para que la jacaranda se atreviera a mirarlo? Los vecinos de Chimalistac decidieron cortar al fresno porque parecía peligroso. La jacaranda se entristeció al ver que derrumbaban al que podía ser su marido. Las ilustraciones de Boda en Chimalistac son de Oswaldo Hernández Garnica, realizadas en técnicas mixtas, las cuales tienen el papel amate como sustrato y, en su mayoría, acrílico. Estas ilustraciones le dan una cualidad viva al libro de Elena. Por muchos momentos, el texto enternece al lector. Propone algunas rimas que le sirven a los más pequeños para cantar. Después de algún tiempo, la jacaranda posa los ojos sobre el limonero y, entonces, el sueño del limonero se hace realidad. Pronto se ponen en marcha los preparativos para la boda, a la que asistirán flores, árboles y otros animales de la zona. Un libro tierno, que incentiva la imaginación y que rescata un lugar emblemático.
Boda en Chimalistac, de Elena Poniatowska, con ilustraciones de Oswaldo Hernández Garnica. Fondo de Cultura Económica, 2008.
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