Lunes 27 de Abril de 2026

Luego de que el portal e-consulta finalmente hiciera pública una carta en la que explica su situación ante una serie de trascendidos y polémicas, vale la pena analizar el entorno del periodismo en Puebla.

Rodolfo Ruiz siempre ha sido dueño de sus silencios, por años se ha mantenido al margen de dimes, diretes, chismes y confrontaciones en las que lo han buscado involucrar políticos y otras personas periodistas. Lo necesario, lo estrictamente necesario.

Por otro lado, e-consulta fue por décadas una empresa periodística pionera en muchos sentidos.

Fue el primer periódico nativo digital de todo el país en sostenerse como modelo de negocio más de un año, un hecho inaudito si lo miramos con ojos de 2002 y entendemos cómo funcionaba el mercado, incluso el de la publicidad gubernamental, que siempre tiene al menos una década de rezago.

Las áreas de comunicación de todos los órdenes de gobierno apenas están midiendo las redes sociales como activo fijo de la influencia de los medios.

En tiempos donde si no estabas en la portada de un impreso, en la “de ocho” o en un tiraje de cinco mil ejemplares, no existías, e-consulta hizo rentable y necesario estar en una columna en un portal web que sólo se leía en una computadora.

Rodolfo Ruiz no sólo es un periodista destacado, fue en muchos sentidos emprendedor y precursor de distintos modelos de negocio en los medios digitales. Muchos medios surgieron después y explotaron el mercado que e-consulta abrió en Puebla.

¿Por qué e-consulta y Rodolfo Ruiz se volvieron referencia obligada y hoy este valor está en riesgo con la llegada de otros inversionistas?

Primero porque Rodolfo entendió y cuidó siempre su relación con el poder: marcada, a ratos, por la complicidad; a ratos, por la confrontación; a ratos, por la conveniencia, y la mayoría del tiempo por el diálogo.

La clave es que nunca su relación fue de sometimiento. Las pocas notas que llegó a bajar tras una llamada gubernamental fueron por una pifia, un mal dato o si la nota en cuestión implicaba un riesgo para una fuente o persona.

Las y los políticos aprendieron a respetarlo. Nunca trató ni llamó “amigo” o “amiga” a nadie del gobierno; nunca se valió de falsos halagos para suavizar el diálogo con el poder.

Acudía a regañadientes a escasos eventos oficiales y, si asistía, era siempre con un interés periodístico.

Nunca se ufanó de salir en fotos con la clase política. No tuvo interés en construir un gremio, pero tejió alianzas con muchas y muchos periodistas.

Segundo, hoy la realidad que enfrenta e-consulta es consecuencia, en parte, de una evolución del mercado en la que todos los medios estamos inmiscuidos:

Una crisis de financiamiento que hace que el 93% de los periódicos hoy dependan de financiamiento público para su operación, de acuerdo con cifras del Observatorio Mexicano de Medios.

Esta realidad es muy seductora para quienes, desde los diferentes poderes, buscan el monopolio de la verdad y disminuir toda crítica.

También lo es la falta de un gremio verdaderamente articulado y consciente de su realidad y su posición actual en una sociedad que ya no se preocupa por las y los periodistas.

Cualquier persona periodista puede ser violentada no solo físicamente, sino también económica, judicial o digitalmente, sin que haya eco efectivo en la sociedad.

Hoy el periodismo ya no manda en la conversación pública. En la economía de la atención importa más el clic que el contexto y más la rapidez que la verificación.

La desinformación y la infodemia rompieron la confianza y cualquiera con un celular compite por la narrativa sin cargar responsabilidades.

En ese escenario, muchas personas periodistas siguen vendiéndose como el centro de la opinión pública, pero la realidad es otra: compiten y muchas veces pierden frente a contenidos más simples, emocionales y hechos para el algoritmo.

Lo más cercano a un gremio en Puebla son algunas asociaciones inocuas y un club sectario de columnistas y reporterxs que se leen, comentan, discuten y se lisonjean entre sí; que se asumen influyentes, pero no porque la gente les reconozca en la calle, ni valore sus análisis, sino porque son frecuentes interlocutores con el poder y asistentes VIP de los eventos oficiales.

Un grupo que, en sus redes sociales, es abiertamente defensor del “buen periodismo” y se asume rigorista, objetivo, implacable y directo, aunque detrás de cámaras sus genuflexiones al gobierno en turno caen en lo ridículo.

No entrevistan, platican; no analizan, opinan; no investigan, les filtran; no explican, replican.

Un grupo que presume carros, viajes y privilegios y que los justifica como consecuencia de su éxito, pocas veces medible en tráfico, respeto o influencia, sino en la cantidad y calidad de las salamerías y “otros servicios” que prestan al gobierno.

Unos lamentan la coyuntura de e-consulta, otros se alegran en secreto; la mayoría guarda silencio en lo público, pero crea y replica escenarios de conspiración.

Esta coyuntura tendría que ser un llamado de alerta a un gremio que parece encaminado a reducirse en la decisión entre ser bufón o férreo enemigo del gobierno, sin espacio a una relación crítica pero de respeto mutuo: una relación sin sometimiento y sin autocensura.

Mientras existan medios dispuestos a todo para obtener privilegios y mientras existan gobiernos dispuestos a todo para acallar críticas, el periodismo en Puebla seguirá siendo utilitario y cada vez menos importante.

Solo que en estos tiempos su utilidad es menor.

A todos los que les toca rebanada de un pastel parece que no les interesa ni la competencia ni la alianza.

Fortalecer vínculos entre medios ya no es un gesto de buena voluntad, debe ser una estrategia de supervivencia.

En un entorno saturado de información, la colaboración permite compartir recursos, ampliar audiencias y elevar la calidad del contenido.

La capacitación cruzada y el trabajo conjunto no sólo forman perfiles más sólidos, también generan redes de confianza que se traducen en coberturas más completas y con mayor impacto.

Estamos muy cerca de decidir entre caminar juntxs o desaparecer separadxs.

Hasta la próxima