Lunes 18 de Mayo de 2026 |
Toda persona tiene derecho al cuidado que sustente su vida y le otorgue los elementos materiales y simbólicos para vivir en sociedad a lo largo de toda su vida. Las autoridades establecerán un sistema de cuidados que preste servicios públicos universales, accesibles, pertinentes, suficientes y de calidad y desarrolle políticas públicas. El sistema atenderá de manera prioritaria a las personas en situación de dependencia por enfermedad, discapacidad, ciclo vital, especialmente la infancia y la vejez y a quienes, de manera no remunerada, están a cargo de su cuidado (Apartado B Art. 9 Constitución Política de la Ciudad de México).
Queridas hermanas del Feministlán, ya estamos de vuelta para revisar qué acontece en este bello universo en construcción. En días pasados en la CDMX el Congreso local aprobó las Reformas a los Artículos 3 y 9 de la Constitución Política de la Ciudad de México con las cuales se garantiza el derecho humano a cuidar, recibir cuidados y al autocuidado de las y los habitantes de la capital del país. Este derecho trasciende la vida de las mujeres porque gracias a la división sexual del trabajo a través de la historia de la humanidad la mujer fue relegada al ámbito privado y se le asignaron las tareas domésticas y de cuidado, no solo de hijas e hijos sino de las personas enfermas. Esta visión ha sido uno de los puntos más señalados por el feminismo debido a que genera una de las tantas desigualdades que sufrimos las mujeres y limita nuestra participación en la vida pública. Y bueno, a pesar de los avances que hemos tenido en otros ámbitos de la vida pública, el derecho al cuidado y a ser cuidadas sigue atravesando las vidas de las mujeres. En nuestro país se estima que las tareas de cuidados las realizan las mujeres entre un 97 y 99%, sí la cifra es abismal, la desigualdad y perdida de autonomía no solo se queda ahí, sino que es apuntalada por un sistema económico que precariza a las mujeres reproduciendo otras desigualdades que tiene que ver con peores salarios, empleos informales y/o sin seguridad social. Uno de los núcleos esenciales de las reflexiones de las feministas sobre el sistema económico capitalista y las consecuencias que tiene en la vida de las personas debe estar el cuidado, como la activity más invisibilizada y menos valorizada, a pesar de que el trabajo de cuidados no remunerado realizado por las mujeres equivale al 26.3% del PIB nacional en México según el INEGI. La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado su proyecto para implementar el Sistema Nacional de Cuidados en todo el país, sin embargo para ello cada una de las entidades federativas deberán aprobar en sus Constituciones locales el derecho al cuidado en sus tres dimensiones: Derecho a ser cuidado, Derecho a cuidar y Derecho al autocuidado, lo que permitiría que las personas en estado de dependencia (tercera edad, infancias y personas con discapacidad) puedan recibir asistencia de calidad. E igual de importante que las tareas de cuidados no recaigan desproporcionalmente en las mujeres que llevamos haciendo este trabajo además por siglos, sin remuneración económica, descanso o seguridad social. Así como tomar en cuenta la tercera dimensión, el autocuidado: físico, emocional y mental. En nuestro estado solo se ha realizado el Foro “El Derecho al Cuidado: de la Visión a la Acción Pública” en el Congreso del Estado en conjunto con la Secretaría de las Mujeres, aún no sabemos si esta acción obedece a un plan estratégico o es un simple requisito para decir que se hace sin hacer. No conocemos si hay un trabajo de diagnóstico público y participativo que permita mapear por ejemplo las instituciones tanto públicas como privadas que articulan alguno de las tres dimensiones del Sistema de Cuidados o si el Congreso del Estado, alguna de sus legisladoras o legisladores, en vez de estar pensando en la reelección o en saltar a otra posición, ya tienen preparada o trabajan en la reforma antes mencionada. La semana pasada celebramos todas y todos con nuestras queridas madrecitas, sin reflexionar que somos las madres quienes sostenemos sobre nuestras espaldas el sistema económico que nos explota no solo en el ámbito público sino en el privado y que como decía mi filósofa favorita Flora Tristán en su obra fundacional La Unión Obrera (1843) “Hay alguien todavía más oprimido que el obrero: la mujer del obrero”. Aprovecho para invitarlas al Encuentro Estatal de Mujeres para construir una Agenda Feminista de Transformación que organiza la Colectiva Feministas de Izquierda 19 de Marzo a llevarse a cabo el día 30 de mayo en A. Don Juan de Palafox y Mendoza 605, Centro Histórico a partir de las 10 a.m. En mis redes pueden encontrar el enlace para el registro. |