Lunes 06 de Julio de 2026

La revisión pactada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) quedó marcada en la agenda pública nacional para el 1 de julio desde que inició este acuerdo comercial en 2020, con una vigencia hasta 2036.

Este acuerdo comercial, suscrito por los tres países, entró en vigor por primera vez el 1 de enero de 1994; entonces se llamaba Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La fecha llegó. México y Canadá solicitaron con anterioridad la ampliación de su vigencia por 16 años más, es decir, hasta 2042. Estados Unidos no aceptó esta extensión del plazo, de manera que, como estaba establecido, durante los próximos diez años entrará a un proceso de revisiones anuales.

Si bien hay que reconocer que para la economía de los tres países es positiva y también indispensable esta integración económica para la región, la revisión obligatoria anual genera incertidumbre, en principio por las acechanzas que ha demostrado el presidente Donald Trump.

Por fortuna, esa mayor presión que pueda darse se presentará en los próximos dos años, tiempo que falta para que concluya en 2028 el período de gobierno del presidente Trump, esperando que después las constantes presiones que ejerce puedan disminuir.

Sin embargo, también para México esa incertidumbre puede afectar las decisiones de los inversionistas ante los cambios que pudieran darse en cada una de las revisiones anuales y que puedan perjudicarlos, lo que repercutiría en la reducción de inversiones, derivado de que cada revisión representa, como han dado a conocer los expertos, corregir "deficiencias del Acuerdo" y "atender déficits comerciales persistentes y crecientes".

Para Puebla pienso que el riesgo se acentúa, derivado de que el sector automotriz es eje de desarrollo en nuestra entidad, junto con toda su cadena de suministro, así como el sector agropecuario por las exportaciones que se hacen de diversos productos.

El gran reto inicia el próximo día 20, en la primera revisión, porque seguramente las negociaciones se verán atravesadas por una serie de elementos que pudieran presentarse.

Empezando por enfrentar los vaivenes del presidente Trump, más aún cuando Estados Unidos vivirá en unos meses su elección intermedia. Si pierde la mayoría en el próximo Congreso norteamericano, seguramente las condiciones cambiarán.

Otro reto será fortalecer la certeza jurídica ante las revisiones anuales y convertir en certidumbre jurídica para los inversionistas las nuevas reglas que sean acordadas.

En el caso de nuestro país, seguramente también pesa el riesgo que les genera la falta de certidumbre jurídica en la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), por la poca independencia y la escasa profesionalización de muchos de sus integrantes.

Se tendrá que analizar a detalle la política arancelaria que afecta a nuestro país; y, aun cuando no lo pueden poner en la mesa de negociación del T-MEC, por supuesto creo que incidirá el tema de la inseguridad en México.

Un elemento fundamental es que somos socios comerciales; incluso somos actualmente coanfitriones del Mundial de Futbol y, según han explicado expertos de la Reserva Federal (Fed), las exportaciones de México hacia Estados Unidos han ido al alza por los aranceles estadounidenses a China.

 

Todo esto seguramente se pondrá en la mesa de negociación.

Aun así, el riesgo y la incertidumbre están en el aire.

 

 

 

rgolmedo51@gmail.com

@rgolmedo

Palabra de Mujer Atlixco

rociogarciaolmedo.com