Jueves 16 de Julio de 2026 |
El ascenso de los proyectos políticos de derecha en América Latina constituye el retorno de un proyecto político-cultural impulsado desde Estados Unidos y el sionismo internacional. Los movimientos que surgen como alternativas políticas se caracterizan por impulsar perfiles fuera de la lógica partidista tradicional, donde la disrupción, el antagonismo, el carisma, la personalidad y las ideas radicales dan forma a una nueva categoría: los outsiders. La construcción de estos nuevos proyectos políticos de derecha comparte amplias similitudes: la búsqueda del control y la vigilancia, justificada bajo la bandera de la seguridad; la libertad económica y la apertura total de los mercados, así como un odio sistemático hacia las instituciones del Estado. Esta visión compartida ha llevado a que, en Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, los trabajadores pensionados tengan que mendigar comida en las calles; que, en El Salvador, con Nayib Bukele, se violen sistemáticamente los derechos humanos bajo la promesa de seguridad; que, en Chile, con José Antonio Kast, se desarticulen las reformas progresistas del gobierno de Gabriel Boric y se mantenga la Constitución pinochetista; y que Bolivia, con Rodrigo Paz, esté al borde de una guerra civil profunda por dejar fuera la cosmovisión y la lucha indígena. Todo esto se enmarca en el regreso de Donald Trump y en la búsqueda insaciable por mantener artificialmente el liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Sin lugar a dudas, estos liderazgos de derecha en América Latina ven en Estados Unidos una fuerza capaz de influir e impulsar sus proyectos bajo el paraguas protector de Trump y su afinidad con el sionismo, que cada vez toma más fuerza en el sur de nuestro continente. Ante esta perspectiva, es evidente que México y Brasil son los dos últimos bastiones de gobiernos de izquierda progresista que buscan mantener los principios de justicia social, bienestar, soberanía y un Estado fuerte que haga frente a los intereses de las corporaciones. El reto es mayúsculo para México, sobre todo por su vecindad con Estados Unidos, la interdependencia económica ligada al T-MEC y la injerencia de organismos de inteligencia estadounidenses que pactan con caciques políticos en distintas regiones de nuestro país. En 2027 se concentra uno de los escenarios más difíciles para el proyecto que encabeza Morena. Solo perfiles con ideología, valores y trayectoria en la izquierda podrán hacer frente a un proyecto cultural internacional que busca imponerse en toda la región.
No hay espacio para principios dudosos. |