Jueves 23 de Julio de 2026

Hoy concluye en la Ciudad de México la tercera ronda bilateral de negociaciones del T-MEC. Los equipos técnicos de México y Estados Unidos llevan tres días reunidos en la Secretaría de Economía —con el secretario Marcelo Ebrard al frente de la delegación mexicana— y este miércoles, con la llegada de Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, las conversaciones escalaron al más alto nivel político: Greer se reunió ayer con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional (Semanario ZETA, 2026). Esta tarde, al término de la ronda, habrá un comunicado conjunto. Lo que diga ese comunicado —y lo que omita— definirá el tono de la relación comercial bilateral para los próximos meses.

Para entender qué está en juego, hace falta separar la narrativa diplomática del análisis económico. No es lo mismo decir que la ronda "avanzó satisfactoriamente" —que es lo que los comunicados siempre dicen— que identificar en qué puntos concretos hubo movimiento, y en cuáles, la brecha entre las dos partes sigue intacta. Ese es el ejercicio que importa hoy.

La agenda: una jerarquía implícita

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó que esta ronda abarcó el comercio de acero, aluminio y derivados, la industria automotriz, la seguridad económica, condiciones laborales, agricultura y servicios de pago electrónico (La Jornada, 2026a). En la práctica, tres temas concentran la tensión real.

El primero es el acero y el aluminio, y para entender qué se negocia exactamente es necesario reconstruir cómo llegaron estos aranceles a su nivel actual, porque el número no es único ni inmutable: es el resultado de una escalada progresiva de cuatro etapas que pocos análisis describen con precisión.

La historia comienza en 2018, cuando Trump impuso por primera vez aranceles del 25% sobre acero y del 10% sobre aluminio bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 —el instrumento legal que permite al presidente de Estados Unidos aplicar restricciones comerciales por razones de "seguridad nacional"—. México obtuvo exención en esa primera ronda. Al inicio del segundo mandato, el 10 de febrero de 2025, Trump reinstauró los gravámenes con una proclamación que revocó todas las exenciones previas: a partir del 12 de marzo de 2025, un arancel uniforme del 25% quedó vigente sobre importaciones de acero y aluminio de todos los países, incluido México (Holland & Knight, 2025). La segunda escalada llegó en junio de 2025: Trump elevó casi todos sus aranceles sobre estos metales a un severo 50%, duplicando la tasa anterior (Proceso, 2026). La tercera etapa fue la proclama del 2 de abril de 2026, que introdujo una estructura diferenciada: 50% sobre productos primarios —lingotes, láminas, bobinas, planchas de acero o aluminio sin mayor transformación— y 25% sobre productos derivados fabricados "sustancialmente" con estos metales (Horizonte Aduanal, 2026). Finalmente, el 1 de junio de 2026, una cuarta proclamación introdujo una tasa reducida del 15% para ciertos bienes de capital como equipo agrícola y sistemas de climatización (HVAC), y del 10% para productos con alto contenido de metales fundidos en territorio estadounidense —un incentivo explícito para relocalizar capacidad productiva (AP / Proceso, 2026).

El resultado al 23 de julio de 2026 es una arquitectura arancelaria escalonada en tres niveles activos: 50% para acero y aluminio en su forma primaria, 25% para sus derivados industriales, y tasas reducidas del 10% al 15% para categorías específicas condicionadas a contenido regional o inversión en suelo estadounidense (Infobae, 2026). Estos gravámenes aplican independientemente de que los bienes cumplan con las reglas de origen del T-MEC —es decir, son aranceles paralelos al tratado, no previstos en él, que operan bajo el paraguas de la "seguridad nacional"—. Para cualquier empresa mexicana que use acero o aluminio como insumo —desde constructoras hasta fabricantes de electrodomésticos— ese recargo se traduce directamente en costo de materia prima y pérdida de competitividad frente a proveedores de países sin esa carga. México ha colocado la eliminación total de estos aranceles como prioridad explícita de la negociación, aunque el propio gobierno de Estados Unidos ya ofreció, en abril de 2026, un mecanismo de reducción condicionada: bajar del 50% al 25% para productores que comprometan nueva inversión industrial en suelo estadounidense (Expansión, 2026). Los automóviles enfrentan un arancel adicional del 25%, aunque Ebrard ha señalado que se ha alcanzado un "tratamiento preferencial" con descuentos en su cobro bajo el marco del T-MEC (Bloomberg Línea, 2026).

El segundo tema de alta tensión es el automotriz y las reglas de origen. Estados Unidos ha planteado exigir que el 50% del contenido de un automóvil sea específicamente estadounidense —no regional de América del Norte, sino fabricado en suelo de los Estados Unidos—. México rechazó ese planteamiento y Ebrard lo calificó de "insostenible" (Banco Base, 2026). El diagnóstico técnico es correcto: un requerimiento por país —y no por región— rompe la lógica de integración productiva que hace funcionar las cadenas de suministro automotrices. Toyota fue más directa aún: lo llamó una "píldora venenosa" para el sector (Banco Base, 2026). Construir un auto moderno implica que sus componentes cruzan la frontera varias veces; un requisito de origen por país convierte esa integración en una fuente permanente de incumplimiento arancelario.

El tercer eje —el más nuevo y el más estratégico— es la llamada "seguridad económica", que es el eufemismo técnico para el problema China. Greer lo formuló con claridad antes de llegar a México: el objetivo de Washington es "eliminar las lagunas legales que permiten el aprovechamiento indebido del tratado por parte de países no signatarios" (La Jornada, 2026b). La acusación que subyace es específica: empresas de origen chino establecidas en México realizan procesos de manufactura o ensamblaje parciales, y luego exportan hacia Estados Unidos como si los productos fueran de origen mexicano —lo que les permite eludir los aranceles que Washington aplica directamente a China (TV Azteca Noticias, 2026). Este mecanismo, conocido como triangulación, ha transformado la discusión del T-MEC desde un debate de libre comercio hacia uno de geopolítica económica (El Financiero, 2025).

Lo que México puede ofrecer — y lo que no puede ceder

La posición de México en esta ronda no es débil, aunque tampoco es cómoda. El secretario Ebrard recordó esta semana al Consejo Coordinador Empresarial que México opera con arancel cero en aproximadamente el 85% de sus importaciones hacia Estados Unidos, una posición preferente que le ha permitido consolidarse como el mayor exportador hacia la Unión Americana (INCOMEX, 2026). Esa asimetría favorable es el mejor argumento negociador disponible: México no necesita el T-MEC para exportar; necesita el T-MEC para exportar sin aranceles, pero en ausencia del tratado, Estados Unidos también pierde el acceso preferencial a uno de sus principales socios comerciales.

Sobre la triangulación china, México tiene margen real de movimiento. El gobierno ya ha dado señales concretas: en mayo de 2026 modernizó su Ventanilla Única de Comercio Exterior e implementó un nuevo esquema para agilizar y trazabilizar las operaciones transfronterizas (Revista Fortuna, 2026). La American Chamber of Commerce identificó la triangulación como el obstáculo principal para la renovación del tratado, y México ha empezado a construir los "candados" que Washington exige —trazabilidad de origen, supervisión aduanera reforzada, validación del valor agregado generado en territorio mexicano (AmCham / Xpectro, 2026).

Donde México no puede ceder sin consecuencias estructurales es en las reglas de origen automotriz por país. Aceptar un contenido de 50% específicamente estadounidense implicaría que las plantas instaladas en México —que dependen de proveeduría mexicana, canadiense y parcialmente asiática— quedarían en incumplimiento sistemático, lo que las expone a aranceles de hasta 25% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos. El impacto no sería sectorial: la industria de autopartes es uno de los principales motores de empleo manufacturero en México, y las decisiones de inversión de largo plazo en nuevas plantas dependen directamente de la certeza sobre las reglas de origen que se apliquen en la siguiente década (Autocosmos, 2026).

Los tres escenarios que puede producir la ronda de hoy

Toda negociación bajo presión produce uno de tres resultados posibles. Identificar cuál es más probable —y qué implica para empresas, trabajadores e inversionistas— es el ejercicio analítico que más falta en el debate público actual.

Escenario A — Acuerdos sectoriales parciales con eliminación progresiva de aranceles al acero y aluminio. Es el escenario que más le conviene a México y que Washington podría aceptar a cambio de compromisos concretos de trazabilidad y restricción de insumos chinos. En este caso, el comunicado de hoy anunciará avances verificables en uno o dos sectores —probablemente acero/aluminio y pagos electrónicos— con un calendario de implementación definido. Para las empresas, esto equivale a certidumbre parcial: saben qué sectores están resueltos y cuáles siguen en negociación. Para el tipo de cambio y la percepción de riesgo soberano, sería una señal positiva que las calificadoras —Moody's y S&P en particular— leerán con atención (Aguilar Vela, 2026).

Escenario B — Comunicado de "avances en el proceso" sin compromisos concretos, con fecha para una cuarta ronda. Es el escenario más probable, y también el más ambiguo. Ambas partes salen con narrativas de éxito —"seguimos dialogando", "la relación es constructiva"— pero sin cambios en los aranceles que afectan hoy a la industria. Para las empresas, este escenario prolonga la incertidumbre: las decisiones de inversión que dependían de la resolución de la ronda se posponen, los planes de expansión se congelan y las cadenas de suministro siguen sin poder optimizarse para el nuevo esquema de reglas de origen. Banamex identificó este riesgo con precisión: hay empresarios que esperaban un anuncio concreto para detonar inversiones, y que al no recibirlo pueden reducir sus planes de formación de capital (Aguilar Vela, 2026).

Escenario C — Tensión visible, sin comunicado conjunto o con comunicados divergentes. Es el escenario de menor probabilidad dado el tono de la reunión en Palacio Nacional y el reconocimiento explícito de Greer a la "colaboración" de Ebrard. Pero no es imposible: el mismo día que comenzó esta ronda, Washington impuso nuevos aranceles sobre Canadá —el tercer socio del tratado— en una señal de que la presión estadounidense no distingue entre aliados (La Jornada, 2026c). Si esa dinámica se extiende a la relación bilateral con México, un quiebre de tono en el comunicado de hoy elevaría inmediatamente las primas de riesgo y deterioraría las condiciones de financiamiento tanto para el gobierno como para el sector privado.

La dimensión que el comunicado no mencionará

Detrás de los seis capítulos de la agenda hay una pregunta que ningún comunicado diplomático nombrará directamente: ¿en qué medida México está dispuesto a restringir su relación económica con China a cambio de certidumbre comercial con Estados Unidos?

Esa pregunta no tiene respuesta sencilla. México ha atraído inversión china en sectores como autopartes, electrónicos, maquinaria y vehículos eléctricos, y parte de esa inversión genera empleos, transferencia tecnológica y diversificación de su base exportadora. Pero Washington ha dejado en claro que interpreta esa presencia como un riesgo de seguridad económica, y que el precio del acceso preferencial al mercado estadounidense —el destino del 80% de las exportaciones mexicanas— puede incluir restricciones a la inversión de "países de preocupación" (Plan Movilidad México, 2026).

El exnegociador del T-MEC, Ildefonso Guajardo, ofreció el argumento más equilibrado disponible: México adquiere bienes estadounidenses a una tasa tres veces mayor que China, lo que hace injusta la equiparación entre ambos países. Pero advirtió también que las tensiones en materia de seguridad colocan a México en una posición de "vulnerabilidad" que puede llevar a Washington a condicionar lo comercial a concesiones en seguridad (El Imparcial, 2026). Esa es la dimensión que los equipos técnicos negocian en los pasillos, no en los comunicados.

Lo que importa después del comunicado

El resultado de esta tarde no cierra el proceso. Cierra únicamente la tercera ronda de un proceso que, según el artículo 34.7 del propio T-MEC, se extenderá en revisiones anuales hasta 2036 si no se alcanza antes el consenso para una extensión de 16 años (AmCham México, 2026). Lo que sí determina es el tono de las siguientes rondas: si el comunicado de hoy incluye compromisos sectoriales verificables, el proceso entra en una fase de negociación técnica ordenada; si solo incluye retórica de avance, la incertidumbre se institucionaliza como el estado permanente del comercio bilateral.

Para los directivos financieros, abogados de comercio exterior y equipos de planeación estratégica que toman decisiones de inversión en México, la pregunta relevante no es si habrá un comunicado positivo esta tarde —casi seguramente lo habrá—. La pregunta es qué puede ejecutarse de ese comunicado antes de que llegue la siguiente revisión anual. La previsibilidad regulatoria, como señala el análisis sectorial más riguroso disponible, vale tanto o más que las ventajas arancelarias en sí mismas (Autocosmos, 2026). Y esa previsibilidad todavía no está garantizada.

 

Referencias

Aguilar Vela, P. (2026, julio). Revisiones del T-MEC 2026: implicaciones y desafíos. https://paulinaaguilarvela.com/revisiones-del-t-mec-2026-implicaciones-y-desafios/

AmCham México. (2026, enero). Proceso de revisión del T-MEC. https://amcham.org.mx/proceso-de-revision-del-tmec/

AP / Proceso. (2026, 2 de junio). Trump ordena cambios en aranceles al acero, aluminio y cobre. https://www.proceso.com.mx/economia/2026/6/2/trump-ordena-cambios-en-aranceles-al-acero-aluminio-cobre-376241.html

AmCham / Xpectro FM. (2026, julio). Frena la triangulación China para blindar la revisión del T-MEC. https://xpectrofm.com/frena-la-triangulacion-china-para-blindar-la-revision-del-t-mec/

Autocosmos / GPI News. (2026, 15 de julio). Negociación del T-MEC: lo que está en juego para la industria automotriz. https://noticias.autocosmos.com.mx/2026/07/15/negociacion-del-t-mec-lo-que-esta-en-juego-para-la-industria-automotriz/

Banco Base. (2026). Revisión T-MEC 2026: ¿Qué significa para las empresas de comercio exterior? https://blog.bancobase.com/revision-tmec-2026-empresas-comercio-exterior

Bloomberg Línea. (2026, 20 de julio). Revisión del T-MEC llega entre diplomacia Trump-Sheinbaum y más reglas de origen sobre la mesa. https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/mexico/revision-del-t-mec-llega-entre-diplomacia-trump-sheinbaum-y-mas-reglas-de-origen-sobre-la-mesa/

El Financiero / Quintana, E. (2025, 9 de diciembre). La renegociación del T-MEC: seguridad nacional para EU. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/2025/12/09/la-renegociacion-del-t-mec-seguridad-nacional-para-eu/

El Imparcial. (2026, 20 de mayo). EEUU no abandonará el T-MEC pero exigirá endurecer reglas de origen y frenar la triangulación de insumos asiáticos por México. https://www.elimparcial.com/mexico/2026/05/20/eeuu-no-abandonara-el-t-mec-pero-exigira-endurecer-reglas-de-origen-y-frenar-la-triangulacion-de-insumos-asiaticos-por-mexico/

Expansión. (2026, 24 de abril). Aranceles a la mitad: el plan de EE. UU. para reducir impuestos al acero y aluminio de México y Canadá. https://expansion.mx/economia/2026/04/24/eu-reglas-bajar-arancel-50-a-25-a-acero-mexico-y-canada

Holland & Knight. (2025, febrero). La Administración Trump anuncia aranceles de la Sección 232 sobre acero y aluminio. https://www.hklaw.com/es/insights/publications/2025/02/trump-administration-announces-section-232-tariffs

Horizonte Aduanal. (2026, abril). Revisión del T-MEC 2026: México negocia cero aranceles en acero, aluminio y autos ante la administración Trump. https://horizonteaduanal.com.mx/revision-del-t-mec-2026-mexico-negocia-cero-aranceles-en-acero-aluminio-y-autos-ante-la-administracion-trump/

INCOMEX. (2026, 17 de julio). Tercera ronda de negociaciones del T-MEC será del 21 al 23 de julio en CDMX. https://incomex.org.mx/index.php/2026/07/17/tercera-ronda-negociaciones-tmec-21-23-julio-cdmx/

Infobae. (2026, 20 de julio). Estos son los aranceles vigentes para México en EEUU mientras se eleva la presión sobre el T-MEC. https://www.infobae.com/mexico/2026/07/20/estos-son-los-aranceles-vigentes-para-mexico-en-eeuu-mientras-se-eleva-la-presion-sobre-el-t-mec/

La Jornada. (2026a, 17 de julio). Autos, agricultura, acero y aluminio, los temas de la tercera ronda del T-MEC: representación de EU. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/17/economia/autos-agricultura-acero-y-aluminio-los-temas-de-la-tercera-ronda-del-tmec-ustr

La Jornada. (2026b, 21 de julio). Arranca hoy la tercera ronda de negociaciones del T-MEC en la CDMX. https://www.jornada.com.mx/2026/07/21/economia/019n3eco

La Jornada. (2026c, 22 de julio). Comienza la tercera ronda de negociaciones México-EU [nota aranceles Canadá]. https://www.jornada.com.mx/2026/07/22/economia/017n1eco

Plan Movilidad México. (2026, 9 de febrero). T-MEC 2026: triangulación China y el futuro del acero mexicano. https://planmovilidadmexico.org/tmec-2026-triangulacion-china-futuro-acero-mexicano/

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Revista Fortuna. (2026, 17 de julio). EUA destaca avances de México previo a tercera negociación del T-MEC. https://revistafortuna.com.mx/2026/07/17/eua-destaca-avances-de-mexico-previo-a-tercera-negociacion-del-tmec/

Semanario ZETA. (2026, 22 de julio). Sheinbaum descarta nuevos aranceles y confía en revisión del T-MEC con Greer. https://zetatijuana.com/2026/07/sheinbaum-descarta-nuevos-aranceles-y-confia-en-revision-del-t-mec-con-greer/

TV Azteca Noticias. (2026, julio). Revisión del T-MEC: por qué preocupa a Estados Unidos el comercio de México con China. https://www.tvazteca.com/aztecanoticias/revision-del-t-mec-por-que-preocupa-a-estados-unidos-el-comercio-mexico-china