Miércoles 29 de Julio de 2026

Tras la pandemia de 2020, México vive una crisis silenciosa en el sector que más divisas le aportaba al país: el turismo.

No es percepción, es captación.

Entra menos dinero porque llegan menos turistas y gastan menos. Y esa crisis tiene una fecha de origen: 2018, cuando, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, se decidió desaparecer el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM).

Ese día se apagó la marca México en el mundo.

Desde entonces, la promoción del país se limitó a un stand en FITUR, en Madrid, y a presencias testimoniales en Londres, Alemania y algunas ferias de Latinoamérica.

Seis años sin campaña, sin estrategia y sin inteligencia de mercado.

El resultado lo está pagando Cancún, nuestro principal destino turístico. El propio Grupo Aeroportuario ASUR reporta pérdidas por la disminución en el número de vuelos y turistas.

Cuando el motor más potente del turismo empieza a toser, el resto del cuerpo ya está enfermo.

Se vendió la idea de que el Mundial FIFA 2026 sería la gran promoción gratuita que no necesitábamos pagar.

La realidad nos alcanzó.

El estudio de la consultora Deloitte, que se acaba de conocer, deja al descubierto malas noticias: el Mundial no está impulsando las reservas, no está generando más divisas y no rescatará al sector. Porque un torneo de un mes no sustituye seis años de abandono.

Desaparecer el CPTM ahorró un presupuesto, pero está costando miles de millones de dólares en divisas que hoy ya no llegan.

Tómelo con atención

México volvió a romper un récord que debería avergonzarnos a todos.

En lo que va de 2026, suman seis periodistas asesinados por su labor informativa, una cifra que no se alcanzaba desde 2012, considerado el año más violento para la prensa en la historia reciente.

Seis periodistas en siete meses.

Seis familias destruidas, seis redacciones de luto y seis comunidades que se quedan sin quien les cuente la verdad.

Que nadie diga que se trata de un hecho aislado. Reporteros Sin Fronteras lo ha vuelto a documentar: México es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo sin estar en guerra.

No es únicamente el crimen organizado, es la impunidad.

Mientras asesinar a un periodista siga costando lo mismo que nada, la lista continuará creciendo.

Y cada vez que matan a uno, no solo callan una voz, nos condenan a todos al silencio.

Tómelo con interés

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presentó su informe financiero del primer semestre y, en el papel, los números son positivos.

Reportó ingresos por más de 183 mil millones de pesos, un 12 por ciento por encima de lo previsto en la Ley de Ingresos, con una recaudación histórica.

El discurso oficial es el de siempre: austeridad y mucha inversión pública.

El problema es que la cifra no coincide con lo que los capitalinos observan en las calles.

A semanas del Mundial, la ciudad fue objeto de críticas por gastos que nadie pidió y que pocos entienden.

Obras suntuosas y poco necesarias, el capricho de pintar de morado el mobiliario urbano en vías primarias y secundarias para después volver a pintarlo, además de sobrecostos en la remodelación del Tren Ligero y estaciones del Metro.

Esa es la paradoja de las finanzas de Clara Brugada: mucha recaudación, pero poca claridad en el gasto.

Recaudar más no significa gobernar mejor si el dinero se destina a pintura que después se borra y a obras para la fotografía. La austeridad no consiste en gastar menos en lo que no se ve, sino en evitar gastar de más en lo que no sirve