Miércoles 19 de Agosto de 2026 |
Don Jesús Reyes Heroles afirmó que, en la política mexicana, “la forma es fondo”, pero cuando la forma es una copia casi exacta de un estilo muy personal de redactar, la sospecha pasa a segundo plano. Después de la cancelación de la visa estadounidense a Andy López Beltrán, se dio a conocer en redes sociales un escrito dirigido al presidente Donald Trump. El hecho llama poderosamente la atención, no solo por considerarse un exabrupto, sino por la similitud semántica, en tono, sintaxis, referencias y recursos literarios, con las famosas cartas escritas por su padre en mayo de 2019 y junio de 2026. La hipótesis se sostiene por sí misma: la carta de Andy no parece redactada por él y pareciera que la redactó o dictó AMLO. Basta revisar los paralelismos en los textos y conceptos de las tres cartas. En la carta de mayo de 2019, López Obrador señalaba a los funcionarios que “desinformaban” a Trump; en junio de 2026 volvía a señalar a los “halcones” del Departamento de Estado y, casualmente, en la carta de “Andy”, califica de “halcones” a Marco Rubio y a Christopher Landau, acusándolos de ser los autores de una “burda y perversa canallada politiquera”. Un sello personal de López Obrador fue recordar la historia norteamericana para tratar de dar lecciones morales de diplomacia. En las cartas enviadas en 2019 y 2026, invocó a Abraham Lincoln y Franklin D. Roosevelt como referentes “dignos” de Washington. Curiosamente, la carta de Andy repite casi exactamente la cita histórica, señalando que espera un viraje en la actuación de Estados Unidos guiado por los ideales de Lincoln y Roosevelt. En sus cartas, López Obrador solía contrastar los valores del pueblo mexicano con la decadencia occidental y la carta de Andy concluye afirmando que no tiene inconveniente en no visitar Estados Unidos, al que describe como un país que vive en “tiempos decadentes de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar y tristeza”. La adjetivación parece una referencia a los discursos mañaneros de su padre. El uso de un lenguaje moralizante, la línea argumentativa, la invocación de próceres y la arrogancia envuelta en victimización llevan al autor a considerar que lo más probable es que Andy no haya sido el redactor de la carta. La cancelación de una visa por el Departamento de Estado responde a la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que otorga facultades para retirar visados bajo distintos supuestos establecidos por la legislación estadounidense. No es un caso aislado. Estados Unidos ha revocado visas a mandatarios y políticos latinoamericanos envueltos en señalamientos de corrupción o lavado de dinero, como el expresidente de Guatemala Alejandro Giammattei, el expresidente de Panamá Ricardo Martinelli o el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández. Lo que resulta completamente inusual es la respuesta mediante una carta pública. No existe, hasta donde refiere el autor, un antecedente en Latinoamérica de un dirigente o familiar de un político a quien se le haya retirado la visa y cuya reacción haya sido enviar una carta personal al presidente de Estados Unidos para reclamar el hecho e intentar un litigio mediático-ideológico. La carta responde, a juicio del autor, a la misma lógica de soberbia e impunidad que atribuye a la clase gobernante de los últimos ocho años. Hay que decirlo claramente: que le hayan retirado la visa a Andy no significa ningún agravio para los mexicanos y, mucho menos, un ataque injerencista a México. ¿Dará respuesta formal el presidente Trump o el gobierno estadounidense? Me parece que no y, al parecer, la cancelación de la visa es la primera parte de un expediente mucho más amplio que manejará Estados Unidos a su conveniencia.
Es politólogo. |