Martes 01 de Septiembre de 2026 |
La llegada de Laura Itzel Castillo Juárez a la titularidad de la Secretaría de las Mujeres, el primero de septiembre, marca un relevo de un largo calado simbólico y político. Hija del histórico líder de la izquierda mexicana Heberto Castillo, Laura Itzel representa una memoria colectiva en la resistencia, el rigor técnico y las luchas populares. Su camino no se entiende sin esa escuela de dignidad: una trayectoria propia construida en los movimientos sociales y consolidada recientemente en el Senado de la República, donde presidió una Mesa Directiva caracterizada por la firmeza institucional y un contrapeso implacable ante la derecha más reaccionaria. Sin embargo, el origen de izquierda y la firmeza parlamentaria son solo el punto de partida. La naciente Secretaría de las Mujeres enfrenta una agenda crítica donde la convicción requiere traducirse en capacidad operativa real. La gestión que inicia se enmarca en un contexto de alarma global. Las proyecciones del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2026) advierten que, al ritmo de progreso actual, el mundo tardará más de 130 años en cerrar la brecha de género y superar un siglo en alcanzar la paridad sustantiva en la toma de decisiones. Este diagnóstico demuestra que la paridad cuantitativa no basta si no viene acompañada de autonomía económica, presupuesto progresivo y voluntad política para desmontar las barreras estructurales a las que nos enfrentamos las mujeres. A nivel nacional y estatal, la articulación de un Sistema Nacional de Cuidados avanza a un ritmo poco más que lento. La redistribución del trabajo global de cuidados, que sostiene silenciosamente la economía e hiperprecariza a las mujeres, sigue siendo una tarea pendiente que exige presupuesto e infraestructura territorial urgente. El primer año del Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres (PAIBIM) arrastra alertas operativas graves. En el trabajo de campo se gestan dinámicas de precarización laboral: extensas jornadas de trabajo, plantillas reducidas y personal exhausto al que se le exige atender crisis estructurales con las condiciones institucionales mínimas de contención y estabilidad. A la par de esta fragilidad estructural, preocupa cómo dentro del propio programa se reproducen formas de violencia vertical entre las mismas colaboradoras. Al emular las estructuras patriarcales autoritarias, emergen prácticas de misoginia internalizada y dinámicas de poder que erosionan los equipos desde dentro. Esto evidencia una desconexión profunda con la sororidad como principio ético y político fundamental: la sororidad no es un eslogan de difusión, sino la praxis política cotidiana que debe articular las condiciones de trabajo y los vínculos al interior de los espacios institucionales dedicados a la protección de las mujeres. Asimismo, persisten serias dudas sobre la claridad operativa de la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (DAVGM), un mecanismo que requiere una reingeniería profunda para salir del laberinto burocrático. A esto se suma el reto primordial de aterrizar en las fiscalías locales y juzgados la Ley Antifeminicidio impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, evitando que la justicia se disuelva en omisiones procesales. Laura Itzel representa precisamente ese valor necesario: el impulso de la lucha social articulado con la política a ras de suelo, lejos de la comodidad del escritorio. Confiamos en la compañera. Esperamos ver su perfil desplegado en los barrios, las comunidades y los campos, respaldado por un equipo técnico con expertise feminista, sororidad, perspectiva interseccional y capacidad de gestión pública. Desde las colectivas, las defensoras y los feminismos organizados, la postura es clara: mantendremos el camino en paralelo. Acompañaremos la transformación de las estructuras, pero fiscalizaremos cada centímetro de avance con autonomía crítica. Como bien nos legó la activista Mariame Kaba: "La esperanza es una disciplina. Así que es trabajo. No es algo que uno se sienta a esperar en casa a que llegue". La agenda por la vida y la dignidad de las mujeres mexicanas nos exige trabajar esa esperanza hoy más que nunca. Facebook: sol cortes X: @solcortesb |