Lunes 14 de Septiembre de 2026 |
Iniciado el año electoral el pasado 10 de septiembre, los partidos comenzaron sus respectivas estrategias para convencer a un universo de casi 100 millones de electores de que sufraguen en su favor. La elección del 6 de junio próximo está considerada como la de mayor participación por la cantidad de cargos de elección popular en disputa, 20 mil, entre 17 gubernaturas, 500 diputaciones federales, casi dos mil alcaldías, además de regidurías y congresos locales. Afortunadamente, se consiguió sacar de las boletas los cargos del Poder Judicial, para no hacer mayor volumen. La mayoría de los cargos resultan atractivos para unos en este orden: las gubernaturas, las alcaldías y las diputaciones, primero las federales y después las locales. El «botín» es sumamente apetitoso y muchos se frotan las manos por lo que significa alcanzar alguno de los cargos más atractivos. Como siempre, los políticos son los más beneficiados por lo que consideran casi como una bendición divina o un pago por sus servicios prestados a la patria. Los perjudicados siempre serán los ciudadanos, los que mayormente se rehúsan a sufragar, principalmente por personajes casi ajenos a ellos, que los buscan o se identifican con el sitio que quieren gobernar o representar cada tres o seis años. Sucede siempre que recuerdan sus orígenes cuando tienen necesidad del voto ciudadano y es cuando les asaltan la nostalgia y los recuerdos de un pasado que ya habían borrado de sus mentes. Lo anterior no es privativo solamente del partido gobernante y sus militantes, sino que le atañe a casi la totalidad de los políticos, sin importar las siglas que porten. Partidos y militantes se olvidan de las necesidades de los electores una vez pasados los comicios y la historia cíclicamente se repite. Los siguientes ocho meses serán de ofrecimientos, apapachos y posicionamientos de aquellos que quieren el poder, para servirse de él y no para compartirlo con los gobernados. Será una catarata de promesas y ofertas, con las consignas de: «Yo sí cumplo con lo que el anterior no hizo. Yo soy diferente. El partido que me respalda es garantía de cumplimiento», sin importar que sean las mismas siglas del partido gobernante. Hace algún tiempo, el entonces líder de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, reflexionaba en diálogo con sus seguidores y con los que quería que lo fueran: «Agarren todo lo que les ofrezcan los poderosos, pero no voten por ello». Ahora esa cátedra de política ya no es válida. Son ellos los ofertantes y los que quieren el voto. La elección del año próximo se advierte, como siempre, como la disputa entre el poderoso que quiere refrendar su poder y el que aspira a serlo. Hay un partido fuerte, el gobernante, y otros siete que competirán por arrancar pedazos del territorio nacional para comenzar una escalada hacia la cima, cosa que se advierte difícil. La estrategia de MORENA, Acción Nacional, Revolucionario Institucional, Movimiento Ciudadano, Verde, Partido del Trabajo, Somos y Construyendo Sociedades de Paz deberá ser innovadora para conseguir el respaldo ciudadano en las urnas. ................................................................................................................................................... El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar está convertido en el filtro definidor de aquellos que serán candidatos y candidatas en los restantes doce estados en que MORENA designará a los defensores de la 4T. Ante el jaloneo persistente, el zacatecano ha sido enviado a varios estados para constatar la realidad. |