Jueves 24 de Septiembre de 2026

Durante tres días, Ciudad Juárez dejó de ser solamente una frontera. Se convirtió en un punto de encuentro para quienes, desde distintos territorios, llevan años organizándose y luchando por construir paz, en medio de tanta violencia.

Del 18 al 20 de septiembre, más de 250 personas pertenecientes a alrededor de 100 organizaciones de México, Estados Unidos y Canadá nos reunimos en la Cumbre Binacional por la Paz y la Justicia 2026. Participaron familias de personas desaparecidas, comunidades indígenas, organizaciones migrantes, pueblos afrodescendientes, sindicatos, víctimas de la violencia armada, personas defensoras del territorio y movimientos que enfrentan megaproyectos. 

Juntar tantas causas diversas es un reto enorme, pero una necesidad latente frente al endurecimiento de los discursos ultraderecha en el mundo y considerando las tensiones políticas en América del Norte. 

Las violencias no conocen fronteras

Las mesas de trabajo estuvieron organizadas alrededor de cinco grandes temas: movilidad humana; violencia armada y desaparición; pueblos indígenas y territorio; pueblos afrodescendientes; y derechos humanos frente a los derechos comerciales.

Pueden parecer agendas diferentes, pero escucharlas durante tres días demuestra exactamente lo contrario.

Las violencias están conectadas y no conocen de fronteras. El tráfico de armas desde Estados Unidos se conecta con las familias que buscan personas desaparecidas en México. Los grandes proyectos económicos se conectan con comunidades que defienden su agua y su territorio.

Por eso fue tan importante la instalación del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento, integrado por especialistas, juristas y personas defensoras de derechos humanos que escucharon testimonios de comunidades y movimientos de la región. Porque la justicia solo vendrá desde el pueblo organizado. Entre ellos estuvo el colectivo que defiende la Bahía de Ohuira, en Topolobampo, frente al proyecto de una planta de amoniaco; Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa; y organizaciones de familiares de personas desaparecidas. 

Cerrar los centros de detención migratoria

Una de las recomendaciones surgidas del Tribunal fue directa: cerrar los centros de detención migratoria.

También se planteó garantizar los derechos a la libre movilidad, el asilo y el refugio, así como impulsar medidas para enfrentar el tráfico de armas que cruza nuestras fronteras. 

Son resoluciones importantes precisamente porque obligan a cambiar la conversación. Durante años la política de migración ha sido discutida casi exclusivamente desde la seguridad nacional. Migrantes convertidos en estadísticas, fronteras convertidas en muros y personas tratadas como amenazas. Durante la Cumbre se reafirmó lo que las organizaciones y el movimiento de los pueblos ha señalado durante años: la movilidad humana es también una cuestión de derechos humanos.

El pueblo estadounidense que resiste

Durante la Cumbre y como parte del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento asistió Chris Smalls, fundador del primer sindicato de trabajadores de Amazon, así como organizaciones y liderazgos provenientes de distintos estados, entre ellos Black Lives Matter South Bend y la Red Nacional de Jornaleros. Mostrándonos que hay un pueblo organizado que resiste dentro los embates del totalitarismo.

Desgraciadamente Chris y dos integrantes de Derechos Humanos Integrales en Acción fueron retenidos e incomunicados por autoridades fronterizas estadounidenses durante más de 12 horas después de cruzar legalmente hacia Estados Unidos. Posteriormente fueron liberados. 

Las organizaciones participantes denunciaron el episodio como parte de un proceso de hostigamiento y criminalización contra personas defensoras y activistas.

Del diagnóstico a una agenda común

Otro de los acuerdos más importantes es que la Cumbre no terminó en Ciudad Juárez.

Las recomendaciones y denuncias recogidas por el Tribunal continuarán su proceso los próximos 14, 15 y 16 de octubre en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. 

También se acordó impulsar alianzas transfronterizas y acciones conjuntas alrededor del 10 de diciembre y del 18 de diciembre, Día Internacional de las Personas Migrantes.

En Ciudad Juárez comenzó todo

Finalmente, como feminista, durante mucho tiempo sentí que en Ciudad Juárez comenzó todo. Gracias a Marcela Lagarde y muchas mujeres, en México se acuñó la palabra “feminicidio” al observar cómo estaban siendo los asesinatos contra las mujeres en Ciudad Juárez. En Chihuahua nació una fuerza organizada que le puso nombre a la violencia más letal contra nosotras. Gracias a ellas la marea morada se extendió por todo el país y hoy existe una discusión ganada públicamente en donde se reconoce la existencia de la violencia contra las mujeres.

El movimiento feminista, no sería lo que es hoy sin la organización popular que existió en Ciudad Juárez y es en esta ciudad fronteriza, donde desde hace mucho tiempo se ha tejido la resistencia y la organización. Celebrar el Encuentro Binacional por la Paz 2026 fue una manera de rendirle honor a la tradición organizativa que tiene esta ciudad, y desde Juárez hasta Estados Unidos, Canadá y todo México, la esperanza se está organizando. ¡Que vivan los pueblos!