Jueves 15 de Octubre de 2026 |
La inteligencia artificial ya está transformando el sector productivo mexicano y lo está haciendo a una velocidad que exige decisiones públicas. En junio de 2026, 48.5% de las empresas mexicanas con más de 100 trabajadores reportó utilizar al menos una tecnología de inteligencia artificial. Entre las compañías de más de mil trabajadores, la adopción alcanza 69.9%, mientras que 64.8% de las empresas consultadas anticipa utilizar IA durante los próximos tres años. Los beneficios económicos son evidentes. La inteligencia artificial permite procesar grandes cantidades de información, automatizar tareas, generar contenidos, mejorar procesos y elevar la productividad. De hecho, Banco de México señala que 60.2% de las empresas que prevén utilizar IA espera efectos positivos sobre sus ventas o ingresos por trabajador durante los próximos tres años. Al mismo tiempo, aparece una señal que debe ocuparnos: alrededor de 20.5% anticipa efectos negativos sobre el número de trabajadores. La dimensión laboral adquiere todavía mayor relevancia cuando observamos la estructura del empleo mexicano. La OCDE estima que alrededor de 19% de las y los trabajadores en México se encuentra en ocupaciones expuestas significativamente a la inteligencia artificial generativa, es decir, empleos donde al menos 20% de las tareas podrían realizarse en la mitad del tiempo con apoyo de estas tecnologías. Esta realidad plantea un desafío jurídico y laboral. Las herramientas están avanzando con mayor rapidez que nuestra capacidad institucional para diagnosticar sus consecuencias, actualizar competencias y preparar a las personas trabajadoras. Por ello, desde la Cámara de Diputados propusimos un Punto de Acuerdo para solicitar a la Secretaría de Economía, en coordinación con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y con la participación de las cámaras empresariales, analizar los efectos de la inteligencia artificial y la automatización sobre el empleo formal mexicano. La propuesta plantea generar un diagnóstico nacional, establecer mesas permanentes con empresas, sindicatos, universidades y especialistas, identificar los sectores con mayor exposición y construir mecanismos de capacitación y reconversión laboral. México tiene una oportunidad para elevar su productividad, fortalecer su competitividad y aprovechar una de las transformaciones tecnológicas más importantes de nuestra época. Esa oportunidad exige colocar a las personas trabajadoras en el centro. Capacitación, reconversión laboral, diálogo institucional y anticipación regulatoria serán determinantes para que el desarrollo de la inteligencia artificial también se traduzca en mejores oportunidades de empleo y bienestar para las familias mexicanas. |