Lunes 05 de Mayo de 2025

¡Vecinas, vecinos! 

 

Dicen que en Morena se acabaron los lujos, el nepotismo y los chapulines. 

 

Que ahora sí, la Cuarta Transformación se va a poner seria, ética y… bueno, con excepciones, porque tampoco hay que exagerar.

 

Miren ustedes que el Consejo Nacional de Morena se reunió con toda la solemnidad del caso en el World Trade Center de la Ciudad de México (sí, en ese que tiene alfombra más cara que la nómina de uno que otro municipio), para leer su cartilla moral.

Desde allá, Luisa María Alcalde —presidenta del partido— leyó la nueva “Carta de Ética” de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se nos recuerda que un verdadero morenista no vuela en jets privados, no come en restaurantes caros y mucho menos sueña con Gucci.

 

Pero, pero, peroooo, aunque la presidenta pidió prohibir la reelección a partir del 2027, Morena decidió que siempre no... que hasta el 2030.

 

¿Y por qué?

Porque la democracia es muy bonita, pero también es bonito repetir en el cargo.

 

¡Total!, que los diputados y presidentes municipales aún tendrán chance de seguir en la silla si logran convencer a sus electores —o a su estructura, que es lo mismo pero con café y despensas.

Lo interesante es que en la misma reunión donde se juró austeridad y ética, se pactó que la familia se quede fuera. A partir del 2027, nada de esposas, concubinas, hijos, nietos, ni tíos, o abuelos en la boleta.

 

¡Vamos!, que el árbol genealógico se va a podar con machete.

 

Pero mientras llega ese año, pues que cada quien acomode a su parentela donde pueda, no vaya a ser que se pierda la tradición revolucionaria de heredar el poder como si fuera taxi con concesión.

También se terminó el “chapulineo”: nada de irte del partido a coquetear con el Verde o el PT cuando Morena no te da la candidatura que quieres.

Ahora sí, el que salte se queda sin postulación y sin credencial del club.

 

¡Adiós a los saltos olímpicos entre partidos! Aunque claro, habría que ver si de aquí al 2027 no surge una reinterpretación humanista y soberana de la palabra “prohibido”.

 

Pero volvamos al punto: entre tanta regla ética, Morena no se dio abasto para prohibir otra vieja costumbre nacional: la congruencia selectiva.

Porque mientras se condenan los relojes caros y los blindajes innecesarios, varios cuadros del partido todavía llegan a eventos con escoltas, Suburbans y lentes oscuros de los que cuestan carísimos.

 

¿La buena noticia? La intención está.

 

¿La mala? Pues que la ética partidista es como la dieta: se empieza con entusiasmo, pero basta un tamal mal puesto (o una candidatura segura) para caer en la tentación.

 

Así que ya saben, en Morena ahora está mal volar en primera clase… pero reelegirse, todavía no tanto.

*

 Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org