Martes 11 de Noviembre de 2025

¡Vecinas, vecinos!

 

 

Tal parece que el PRI no se resigna a morir, nomás se multiplica en candidaturas.

Miren ustedes que cuatro valientes —o cuatro ilusos, según se vea— levantaron la mano para dirigir lo que queda del tricolor en Puebla: Delfina Pozos, Jorge Eduardo Amador, Lorenzo Rivera Nava y Héctor Laug.

A la lista podría sumarse Teodomiro Ortega, que no quiere quedarse fuera de la foto.

 

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Pero el problema es que la renovación del tricolor estatal no será pronto. Hasta enero de 2026, dicen.

O sea, tiempo suficiente para que las y los aspirantes practiquen el “abrazo institucional”, ese arte ancestral del priismo que consiste en sonreír con los dientes mientras afilan el cuchillo.

La que va un paso adelante —y lo sabe— es Delfina Pozos, la diputada que jura que en el Revolucionario Institucional todo es armonía, respeto y unidad.

Qué bonito sería creerle, si no fuera porque el partido lleva años peleándose por los restos de su propio pastel.

 

¿Quiénes son los perfiles que quieren dirigir al PRI en Puebla?

Delfina Pozos, por cierto, se autodefine como “la verdadera priista institucional”. O sea, de las que todavía creen que el dinosaurio puede aprender nuevos trucos.

 

Por otro lado, Lorenzo Rivera Nava, exalcalde de Chignahuapan, anda recorriendo el estado con más entusiasmo que si buscara la piñata de su cumpleaños.

Dicen que es el gallo del dirigente nacional, “Alito” Moreno, lo cual es casi tan buen augurio como decir que te respalda el Titanic.

 

Jorge Eduardo Amador, el dirigente municipal, también quiere su turno al micrófono. Lo suyo lo suyo lo suyo es la escuela de cuadros, esos institutos donde el PRI enseña a sus jóvenes que la nostalgia también se puede institucionalizar.

 

Teodomiro Ortega, desde la CNC, sueña con representar al campesinado tricolor, aunque últimamente el campo más fértil del PRI es el de las excusas.

 

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Eso sí, vecinas y vecinos, entre tanta mano levantada, uno no sabe si el PRI quiere elegir dirigente o convocar a un casting para La Casa de los Famosos.

Cada quien con su libreto, su sonrisa ensayada y su discurso de “unidad”, esa palabra mágica que en el priismo siempre significa: “aguanten tantito mientras vemos quién reparte las sillas”.

El partido que antes presumía de ser maquinaria ahora parece taller de antigüedades. Pero, en una de esas, y con tanto actor disponible, todavía se arma la telenovela: “Cuando éramos poder”.

 

Próximamente, en horario estelar.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org