Miércoles 14 de Enero de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

En esta vecindad nuestra, donde todo se escucha aunque digan que no, esta semana tocó función en el Congreso de Puebla.

No fue obra de teatro ni rifa, sino la elección del nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), ese personaje clave que durante siete años decidirá a quién le tiembla la mano y a quién no cuando se revisen las cuentas.

 

Para empezar, hay que reconocer el esfuerzo creativo.

 

Nada de dedazos, dicen.

Aquí hubo tómbola.

 

Sí, tómbola.

 

Los aspirantes sacaron al azar las preguntas que les harían las y los diputados.

Transparencia nivel feria patronal: pásele, pásele, saque su papelito y vea qué le toca.

Once se apuntaron, diez llegaron y uno se bajó “por asuntos personales”, que en Puebla suele ser una categoría muy amplia.

 

Durante cinco horas seguidas, la Jugocopo escuchó currículums, promesas de imparcialidad y juramentos solemnes de que ahora sí la ASE será autónoma, técnica y sin presiones.

 

Lo mismo que se dice cada siete años, pero con distinto PowerPoint.

 

Te puede interesar: Germán Reyna, Román Sánchez y Bibiana González van por la ASE

 

¿Qué personajes suenan más fuerte para dirigir la ASE?

Entre los nombres que más resonaron en el pasillo —y en los cafés cercanos— destacan Juan Carlos Moreno Valle Abdala y Germán Reyna y Herrero. Ambos, curiosamente, tuvieron cercanía con el hoy gobernador Alejandro Armenta.

Ambos, también curiosamente, dijeron que eso no representa ningún conflicto de interés.

Los dos prometieron buzones digitales, auditorías en territorio, fortalecimiento institucional y una fiscalización sin colores.

 

Palabras grandes, frases bien ensayadas, tono serio.

La liturgia completa del aspirante responsable.

El resto de los perfiles no se quedó atrás: Que si inteligencia artificial, auditor itinerante, glosarios, reestructuraciones, auditorías de género.

 

La ASE del futuro parece que será más moderna que muchos ayuntamientos a los que va a revisar.

Y mientras todo eso ocurría, afuera ya se escuchaba el runrún: que si ya hay favorito, que si la terna está planchada, que si el jueves solo será trámite.

Pero calma, vecinas y vecinos, aquí no hay dedazo, hay tómbola. Y la tómbola, como todos sabemos, siempre es símbolo de imparcialidad absoluta… salvo cuando no.

 

Este miércoles conoceremos la terna.

El jueves, el nombre.

Y ese mismo día, el nuevo auditor o auditora jurará a vigilar el buen uso del dinero público durante siete años.

Siete años, nada más y nada menos, en un estado donde la memoria política suele durar lo que un sexenio mal contado.

 

Así que no se despeguen de la ventana.

En esta vecindad, la transparencia siempre entra… pero casi nunca sin sospecha.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org

Etiquetas: