Jueves 05 de Marzo de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Dicen que tanto peca el que mata a la vaca… como el que le agarra la pata.

Y en política poblana, a veces nos concentramos tanto en el escándalo del día que olvidamos quién abrió la puerta para que el espectáculo entrara al Congreso de Puebla.

 

Y es que la diputada Nayeli Salvatori volvió (oootra vez) a confirmar que la frontera entre influencer y legisladora es más delgada que paciencia en fila del SAT.

Un video burlándose de las mamás de estudiantes de la Ibero que sufrieron un accidente desató la tormenta digital, y entonces apareció el llamado a la “mesura” por parte del presidente de la Junta de Coordinación Política, Pavel Gaspar.

 

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Mesura.

Esa palabra que suele llegar cuando el video ya dio la vuelta completa en redes.

Pavel Gaspar fue correcto:

Libertad de expresión sí, pero investidura legislativa también.

 

Hay código de ética, hay responsabilidad, hay que diferenciar personaje digital de cargo público.

Todo muy institucional.

 

Nayeli Salvatori respondió con ironía, abrazo virtual y firma provocadora incluida.

Que no la van a censurar.

Que las voces están financiadas.

Que los ataques hasta le resultan entretenidos.

Entretenidos.

Y aquí es donde en La Vecindad nos hacemos la pregunta:

¿De verdad el problema empieza cuando el video se vuelve viral?

 

Porque Nayeli Salvatori no apareció por generación espontánea en una curul.

 

Alguien la postuló.

Alguien la respaldó.

Alguien la vio como activo electoral.

 

Los partidos no son víctimas de sus candidatos, sino que son sus primeros filtros.

O deberían serlo.

 

Si un perfil está construido en la polémica permanente, en la provocación como marca personal y en la farándula política como estrategia, no podemos fingir sorpresa cuando la polémica llega al Congreso de Puebla con fuero y dieta.

 

Los partidos quieren votos, likes y alcance.

Y luego se asustan cuando el algoritmo también gobierna.

 

En esta vecindad lo decimos claro: no basta con llamar a la mesura después del escándalo.

La responsabilidad empieza antes, en la selección de candidaturas. En el filtro. En la decisión de si quieres representantes… o generadores de contenido con placa legislativa.

Porque tan responsable es quien publica el video como quien le dio la candidatura.

 

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Si la política se convierte en reality show, no culpemos solo al protagonista del episodio.

También revisemos quién produjo la temporada.

Y ahí sí, no hay algoritmo que nos salve.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org