Martes 24 de Marzo de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Oiga, en esta vecindad uno ya no sabe si aplaudir o pedir explicación, pues resulta que ahora el PAN salió muy “aliade”, muy comprometido con las mujeres, muy de “es tiempo de ellas”.

Y miren ustedes, qué casualidad, pues de los perfiles que andan sonando para la alcaldía de Puebla, la mayoría son mujeres.

Siete, para ser exactos.

Siete.

Ni en las tandas hay tanta organización.

 

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Y uno diría “qué bueno, por fin la equidad, la inclusión, el reconocimiento”.

Todo muy bonito, muy correcto, muy siglo XXI. Hasta dan ganas de aplaudir desde el balcón con emoción genuina.

 

Pero en esta vecindad ya aprendimos a leer entre líneas.

 

¿A quién están dejando fuera de la contienda de 2027 en el PAN?

Porque justo cuando todo suena demasiado bien, es cuando hay que preguntar: ¿y a quién están dejando fuera?

Ahí es donde entra el nombre que no aparece en la lista, pero que se siente en el ambiente como olor a comida ajena: Eduardo Rivera.

Sí, el exalcalde que, dicen, todavía tiene respaldo dentro del panismo, que no está manco en eso de hacer política y que además carga con ese sello fino llamado “El Yunque”, que no es precisamente un club de lectura.

 

Y entonces todo empieza a tener más sentido.

 

Porque una cosa es impulsar mujeres —lo cual, dicho sea de paso, ya tocaba—, y otra muy distinta es que ese impulso también funcione como elegante muro de contención.

 

Un “no es personal, es paridad”.

Un “no te estamos cerrando la puerta, nomás cambiamos la cerradura”.

Y claro, nadie lo va a decir así. Aquí todo es discurso institucional, sonrisas de conferencia y llamados a la unidad.

Que hay grandes perfiles, que hay apertura, que ahora las encuestas, que la ciudadanía decide… ya saben, el menú completo.

Pero en corto, en la cocina de La Vecindad, la conversación es otra.

Porque el mensaje no escrito parece ser: vamos viendo cómo acomodamos el tablero sin que se nos cuele quien ya trae juego propio.

Y mientras tanto, el PAN presume su alineación femenina como si fuera novedad revolucionaria, cuando en realidad también podría ser jugada estratégica de esas que se aplauden en público, pero se entienden en privado.

 

Porque aquí nadie es improvisado.

Ni los que levantan la mano.

Ni los que hacen la lista.

Ni los que misteriosamente no aparecen en ella.

 

Al final, qué bueno que haya más mujeres en la contienda. Eso no se discute.

Lo que sí queda flotando en el aire, como ropa en tendedero político, es si esto es convicción o conveniente coincidencia.

 

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*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org

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