Jueves 09 de Abril de 2026

¡Epa, vecinas y vecinos!

 

En esta vecindad llamada Puebla hay talentos que no se reconocen lo suficiente.

Por ejemplo, el del Partido Acción Nacional (PAN), que acaba de descubrir su vocación detectivesca y decidió lanzar una cruzada ciudadana para “cazar mapaches”.

 

Así, con todas sus letras.

Que si ves bardas, denúncialas.

Que si escuchas perifoneo sospechoso, denúncialo.

Que si alguien anda muy adelantado rumbo al 2027, mándalo directo a la línea telefónica.

Una especie de Vecindad Crime Stoppers, versión electoral.

 

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¿Solo Morena ha pintado bardas?

 

Todo muy bien, hasta que uno levanta tantito la mirada.

Porque resulta que mientras los blanquiazules afinan la lupa para ver la paja en el ojo ajeno, acá, en su propia casa, la viga ya hasta sombra hace.

 

Y es que eso de las bardas, por ejemplo, ¡vaya tema sensible!

Muy indignante.

Muy denunciable.

Muy digno de campaña.

 

Excepto, claro, cuando aparece un “Te amo Genoveva” pintado en pleno Periférico.

Ahí ya no es promoción.

Ahí es poesía urbana.

Expresión del alma.

Un enamorado anónimo con presupuesto y brocha.

Porque en esta vecindad el amor sí tiene permisos especiales.

Lo interesante es cómo funciona la lógica: si lo hace Morena, es mapache; si lo hace alguien cercano, es arte conceptual.

Si hay promoción anticipada, es un delito, siempre y cuando no venga envuelto en romanticismo.

 

Y entonces uno no sabe si llamar al número de denuncia, o mandar un ramo de flores.

 

Pero la cosa no para ahí.

 

La lista de pecados que el PAN quiere perseguir incluye desde regalar objetos con nombre hasta obligar gente a eventos.

Todo un catálogo de malas prácticas que, curiosamente, ya habíamos visto desfilar en temporadas anteriores, y no precisamente en color guinda.

Pero bueno, la memoria en política es selectiva.

Y en esta vecindad, además, es bastante conveniente.

Porque lo importante aquí no es tanto corregir, sino señalar.

No es tanto limpiar la casa, sino asegurarse de que el vecino parezca más sucio.

 

Eso sí, la campaña viene con todo: número telefónico, narrativa indignada, mapache caricaturizado… ¡el paquete completo!

Una estrategia que apela a la vigilancia ciudadana, pero también a ese viejo deporte nacional: acusar al otro antes de que te acusen a ti.

 

Por si acaso.

 

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Al final, lo que queda es esa sensación de déjà vu.

De ver a los mismos actores, con los mismos discursos, pero cambiando de papel según convenga.

Hoy son cazadores.

Ayer eran los cazados.

Y mañana, quién sabe.

 

Porque en esta vecindad, la coherencia no siempre es requisito.

Pero el espectáculo, ese nunca falta.

Y mientras tanto, si usted ve algo sospechoso, ya sabe qué hacer:

Puede denunciarlo, o puede preguntarse primero, de qué lado de la barda está mirando.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org