Lunes 27 de Abril de 2026

¡Epa, vecinas y vecinos!

 

En la vecindad del tucán ya empezó a oler a café recalentado y a cruda moral, pues el Partido Verde —ese que se pinta de ecológico, pero a veces recicla personajes más que botellas— decidió que…

Siempre sí, que mejor ya no. Que gracias por participar, pero hasta aquí llegó el romance político con Antonio Vázquez, el ex presidente municipal de Teziutlán.

El dirigente Jaime Natale salió muy serio a decir que ese ciclo “se cerró hace más de un año”.

 

Así, como quien termina una relación y jura que ya lo había superado, aunque todavía tenga las fotos en el celular.

Porque aquí lo interesante no es el rompimiento, es la memoria selectiva.

 

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Resulta que Antonio Vázquez —sí, ese mismo que arrastraba sus pendientes judiciales como maleta sin ruedas— fue bien recibido en 2024.

Puertas abiertas, sonrisa institucional, operación política incluida. Todo muy en orden, hasta que dejó de estarlo.

Y ahora resulta que siempre no era tan cercano.

 

Que nunca fue militante.

Que nomás “ayudó”.

Que fue una especie de freelance político, como si hubiera pasado por ahí de casualidad y no como parte del elenco.

 

Ajá.

 

En la vecindad eso se llama deslinde con bicarbonato, de esos que sirve para la acidez, pero no borra lo que ya te comiste.

Porque el Partido Verde ahora anda en modo “renovación”, buscando nuevos perfiles, caras frescas, nombres sin historial incómodo.

 

Que si Claudia Báez, que si Lalo Tornillo, pura vitamina política para limpiar el expediente.

 

Pero el problema no es a quién ponen ahora, es con quién se tomaron la foto ayer, y ahí es donde llega la cruda, esa que no da por lo que hiciste, sino por lo que defendiste.

Porque en política, como en la vecindad, uno puede equivocarse, pero lo que no se vale es fingir que nunca pasó.

 

Que ese primo incómodo nunca vino a la fiesta, que esa alianza nunca existió, que ese respaldo fue un malentendido.

Mientras tanto, el Partido Verde sigue con su discurso de fortalecimiento, estructura y competitividad.

Todo muy correcto, muy institucional pero con ese pequeño detalle de que el pasado reciente todavía anda caminando por Teziutlán, saludando de mano.

Y es que el Partido Verde tiene la habilidad peculiar de cambiar de piel sin dejar de ser el mismo animal político.

Aunque, eso sí, en esta ocasión el cambio vino acompañado de una ligera resaca.

De esas que no se quitan con agua, sino con memoria.

 

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*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org