Martes 28 de Abril de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

En esta vecindad hay aniversarios que se celebran con pastel y otros con memoria selectiva.

Miren ustedes que el PAN anda de fiesta porque cumple 30 años gobernando San Andrés Cholula.

 

Tres décadas.

Treinta vueltas al sol.

Tres décadas de continuidad que, hay que decirlo, no cualquiera presume en este país donde los cargos duran menos que una promesa de campaña.

 

Ahí estaban todos, desde Mario RiestraGenoveva Huerta, la alcaldesa Guadalupe Cuautle, y hasta los fundadores, esos que todavía recuerdan cuando el PAN era más doctrina que estrategia de marketing.

Y no es menor.

 

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¿Qué tipo de oposición es el PAN?

 

30 años en el mismo municipio es como ser el vecino que nunca se muda. El que ya conoce a todos, el que tiene las llaves de la casa y el que a veces también cree que la calle es suya.

 

Pero mientras en San Andrés Cholula soplan velitas, en el resto del estado el PAN anda soplando… pero heridas.

Porque la ironía aquí es fina.

Celebran tres décadas de gobierno municipal, mientras a nivel estatal llevan, ¿qué?, ¿tres minutos haciendo de oposición?

Y eso, si contamos los tiempos extra.

 

Es como el tío que presume que lleva 30 años casado, pero nadie le pregunta cómo le fue en el trabajo.

 

Porque sí, San Andrés Cholula es su bastión, su zona de confort, su territorio donde todo fluye. Pero fuera de ahí, el panismo poblano parece turista: toma fotos, opina, pero no gobierna.

 

Y entonces el discurso suena bonito.

Unidad, legado, desarrollo, continuidad.

Palabras grandes, de esas que se dicen con micrófono y aplauso de fondo.

Pero en esta vecindad ya sabemos que una cosa es tener casa propia, y otra muy distinta saber moverte en el barrio completo.

Porque mientras el PAN celebra su historia en San Andrés Cholula, el presente en el resto del estado le sigue pasando factura.

 

Entre encuestas copiadas, bardas sospechosas y desbandadas discretas, la fiesta se siente más como reunión familiar donde todos sonríen, pero nadie habla de los problemas.

Eso sí, el orgullo blanquiazul ahí está.

Y con razón.

 

El detalle es que, en política, vivir del pasado es como recalentar el pastel de cumpleaños. Aguanta un rato, pero no alimenta para lo que viene.

Y el 2027 no se gana con recuerdos. Se gana con presente.

Aunque, bueno, en esta vecindad ya vimos que algunos prefieren seguir bailando, aunque la música ya haya cambiado.

 

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*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org