Miércoles 17 de Junio de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

No cabe duda de que en Puebla pasan cosas maravillosas, pues hay políticos que reaparecen después de años de ausencia para respaldar proyectos rumbo al 2027.

Hay asambleas, discursos sobre el movimiento, llamados a la unidad y fotografías para demostrar que siguen vivos políticamente.

 

Y luego está Morena, que vio reaparecer a uno de sus antiguos dirigentes y lo primero que le preguntó no fue cómo estaba, ni qué opinaba del futuro del partido, ni siquiera a quién venía a apoyar.

No.

 

La primera pregunta fue:

—Oye, ¿y las camionetas?

 

Porque resulta que Aristóteles Belmont volvió a aparecer en la vida pública poblana durante una asamblea encabezada por Iván Herrera.

Lo acompañaban otros veteranos del morenismo poblano y todo parecía una reunión de viejos conocidos recordando tiempos mejores.

Hasta que alguien en la dirigencia recordó que hay tres vehículos que siguen protagonizando uno de los misterios más peculiares de la política local:

Y, entonces, el evento se convirtió involuntariamente en una especie de capítulo de "¿Quién se llevó las camionetas?".

 

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A Morena le importa más el pasado que el futuro

 

La escena es extraordinaria.

Aristóteles Belmont reaparece para hablar del futuro.

Morena aprovecha para preguntarle por el pasado.

Y entre ambos temas quedan estacionadas —o no estacionadas— tres unidades cuyo paradero sigue siendo más misterioso que las candidaturas del 2027.

 

Lo mejor fue la declaración del representante morenista ante el IEE.

Prácticamente dijo que celebraban el regreso del exdirigente porque ahora sí había oportunidad de preguntar dónde quedaron los vehículos.

Como si durante años hubieran estado pegando carteles de "SE BUSCA" y de pronto alguien hubiera visto al principal personaje de la historia caminando por el centro.

La situación tiene algo de comedia involuntaria.

Porque mientras en la asamblea se hablaba del fortalecimiento del movimiento y de los retos electorales que vienen, la conversación pública terminó girando alrededor de las camionetas desaparecidas.

 

Ni las encuestas.

Ni los grupos internos.

Ni las aspiraciones rumbo a 2027.

¡Las camionetas!

 

Y es que la política poblana tiene esa rara capacidad de convertir cualquier acto partidista en una mezcla entre reunión política, ajuste de cuentas y búsqueda de objetos perdidos.

Por supuesto, la dirigencia asegura que la denuncia sigue viva y que las investigaciones continúan, lo cual significa que el expediente tiene más vida política que muchos liderazgos que han pasado por el partido.

Mientras tanto, la reaparición de Aristóteles Belmont dejó una lección inesperada, y es que en Morena uno puede desaparecer algunos años y regresar a la escena pública.

Lo complicado, al parecer, es que la memoria también regresa, y a veces no llega preguntando por ideología, proyectos o candidaturas, a veces llega preguntando por tres camionetas.

Y, por lo visto, esas todavía no aparecen.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org