Lunes 22 de Junio de 2026

¡Epa, vecinas y vecinos!

 

De plano en Acatlán de Osorio ya no se preguntan si hay crisis política, porque la crisis ya se instaló, pidió café, sacó una silla y parece que piensa quedarse un buen rato.

Ahora la novedad es que el Congreso de Puebla ya recibió formalmente la solicitud para destituir a la alcaldesa Guadalupe "Lupita" Bárcenas.

Es decir, el asunto dejó de ser un pleito de regidores, una grilla de café o una guerra de publicaciones en Facebook y ahora el expediente ya llegó a la ventanilla donde las cosas, al menos en teoría, se vuelven serias.

 

Y aquí viene la pregunta que todos se hacen en la Mixteca:

 

¿Lupita Bárcenas tiene las horas contadas o alguien va a meter las manos al fuego por ella?

 

Porque una cosa es que ocho regidores se rebelen, otra que haya plantones, otra que se pidan auditorías extraordinarias y otra muy distinta que el Congreso de Puebla se anime a tumbar a una alcaldesa emanada de Morena.

 

Ahí está el detalle.

 

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El trasfondo opera bajo la lógica de un pacto patriarcal: si cae uno, caen todos. De ahí que la dirigencia morenista postergue tomar al toro por los cuernos en Acatlán, replicando el mismo guion que hoy se vive con Rubén Rocha Moya en Sinaloa.

Han arrastrado los pies antes de admitir que uno de los suyos erró el rumbo de forma estrepitosa. Es mejor ganar tiempo, apostar al olvido colectivo o esperar un milagro que los libre de la deshonra.

Saben perfectamente que actuar en contra de uno de los suyos es darle armas a una oposición que saldrá a gritar, pero ahora con pruebas fehacientes, que en Morena también se roba, se miente y se traiciona al pueblo.

Así que mientras los regidores de Acatlán entregaban la solicitud de revocación de mandato, en Casa Aguayo ocurría algo igual de interesante. Todos sentados en la misma mesa: Gobernación, Fiscalía, Seguridad Pública, Bienestar, la propia Lupita Bárcenas y los mismos regidores que la quieren fuera. 

 

Y curiosamente, de esa reunión salieron acuerdos que parecen una lista de damnificados políticos.

 

Que se va el secretario de Seguridad.

Que se va el secretario General.

Que habrá auditoría extraordinaria.

Que se revisarán salarios.

Que se investigarán presuntas irregularidades.

 

¡Vaya! 

 

Pareciera que para salvar el barco comenzaron a arrojar tripulantes por la borda.

 

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Tal parece que alguien en el gobierno estatal entendió que la situación ya se salió de control y que había que ofrecer algunas cabezas antes de que la presión siguiera creciendo, pero el problema para Lupita Bárcenas es que cuando empiezan a caer colaboradores, la siguiente pregunta siempre es la misma.

 

¿Y la jefa?

 

Porque si los funcionarios actuaron mal, si hubo irregularidades, si hubo decisiones equivocadas, si existe un desastre administrativo, entonces resulta complicado sostener la narrativa de que la presidenta municipal no sabía nada. Por eso la solicitud de destitución sigue avanzando como una sombra.

 

¡Claro! 

 

Tampoco hay que olvidar dónde estamos, pues el Congreso de Puebla tiene fama de resolver asuntos urgentes con la velocidad de una fila bancaria un viernes por la tarde. 

Por eso, tampoco sería extraño que el expediente de Acatlán entre a una larga ruta burocrática donde primero se analiza, luego se estudia, después se revisa, posteriormente se vuelve a estudiar y finalmente se crea una comisión para analizar lo que ya se había analizado.

 

La política poblana es experta en patear los problemas hacia adelante.

 

Por ahora, Lupita Bárcenas sigue en el cargo.

Sigue despachando.

Sigue tomando decisiones.

Sigue siendo alcaldesa.

 

Pero cada día que pasa la pregunta se escucha más fuerte en los pasillos de Acatlán, en Casa Aguayo y seguramente también en el propio Congreso de Puebla:

 

¿Alguien se atreverá a meter las manos al fuego por Lupita Bárcenas?

Porque cuando nadie quiere acercarse a la fogata, generalmente no es por el calor.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org