Miércoles 24 de Junio de 2026 |
¡Vecinas, vecinos!
Dicen que en política no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se cobre, y en Acatlán de Osorio parece que ambas cosas llegaron al mismo tiempo. Después de semanas de regidores rebeldes, acusaciones cruzadas, plantones, mesas de negociación, auditorías anunciadas y uno que otro intento de apagar el incendio con cubetas de agua, finalmente la historia llegó al Congreso del Estado. Y cuando un asunto municipal aterriza en el Poder Legislativo, normalmente significa que el problema ya creció demasiado o que alguien dejó de tener amigos suficientes para contenerlo.
La solicitud para destituir a Lupita Bárcenas ya está oficialmente sobre la mesa. No es un rumor. No es una amenaza. No es un desplegado en Facebook.
Es un expediente que comenzará a caminar por los pasillos legislativos. Y aunque los abogados del Congreso de Puebla aclaran que el proceso apenas inicia, en Acatlán muchos ya observan la escena como si la alcaldesa estuviera siendo conducida lentamente hacia el paredón político.
Claro, no se trata todavía de una sentencia. Para desgracia de quienes ya preparaban las palomitas, la ley obliga a escuchar todas las versiones.
Habrá revisión de pruebas, análisis jurídico, solicitudes de información, comparecencia, derecho de defensa y, por supuesto, toneladas de burocracia. Porque si algo sabe hacer el Congreso de Puebla es convertir cualquier asunto urgente en una tesis doctoral… si no me creen pregúntenle a las infancias trans.
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Pero, el dato político importante no es ese, lo importante es que Lupita Bárcenas tendrá que sentarse frente a las y los diputados para explicar qué está pasando en su gobierno.
Y eso ya es una derrota parcial.
Porque hace apenas unas semanas la narrativa oficial intentaba presentar el conflicto como una simple diferencia con algunos regidores inconformes. Hoy la situación ya escaló al nivel donde intervienen Gobernación, la Auditoría, la Fiscalía y el Congreso de Puebla. Eso ya no parece una diferencia administrativa sino una crisis política completa.
Lo más interesante es que nadie dentro de Morena ha salido con demasiada energía a defenderla, y en política los silencios suelen decir más que los discursos. Porque cuando un alcalde o una alcaldesa conserva respaldo sólido, aparecen operadores, dirigentes, legisladores y aliados a explicar por qué todo es una conspiración.
En Acatlán, en cambio, lo que abundan son las preguntas. Preguntas sobre salarios. Preguntas sobre decisiones administrativas. Preguntas sobre seguridad pública. Preguntas sobre el funcionamiento del ayuntamiento. Preguntas sobre una boda con su secretario de Seguridad en medio de plena crisis. Y cuando las preguntas empiezan a multiplicarse, los respaldos suelen disminuir. ¿Cuánto podría darse la destitución de Lupita Bárceneas en Acatlán?
Ahora bien, tampoco hay que adelantarse demasiado. El propio Congreso de Puebla reconoce que no existen plazos fatales para resolver el caso. La maquinaria legislativa puede avanzar con velocidad de tortuga cansada.
Pueden pasar semanas. Pueden pasar meses. Pueden solicitar más información. Pueden pedir dictámenes. Pueden abrir nuevos expedientes. Pueden encontrar cualquier cantidad de pretextos jurídicos para alargar la discusión.
Pero hay algo que ya nadie puede evitar. El tema llegó al Congreso de Puebla. Y una vez que entra por esa puerta, difícilmente vuelve a guardarse en el cajón.
¿Lupita Bárcenas logrará convencer a las y los diputados de que todo esto es una exageración política? ¿O estamos viendo los primeros capítulos de una destitución que hace apenas unos meses parecía imposible?
Por lo pronto, el Congreso de Puebla prepara la audiencia. Los regidores preparan sus argumentos. Los abogados preparan expedientes. Y Acatlán observa.
Porque no todos los días una alcaldesa tiene cita con el paredón legislativo.
Aunque, siendo Puebla, primero habrá que esperar unos cuantos dictámenes, tres mesas de trabajo, dos exhortos, una comisión especial y, probablemente, una pausa para vacaciones. Sí, así es Puebla. * Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.
Acuérdense que el que se enoja pierde.
Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org
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