Miércoles 01 de Julio de 2026 |
¡Vecinas, vecinos!
Hay formas elegantes de decirle a alguien "todavía no cantes victoria", y luego está la versión a la Mario Riestra. Porque mientras muchos daban por hecho que Lupita Cuautle tenía medio boleto apartado para buscar la reelección en San Andrés Cholula, el dirigente estatal del PAN salió con una respuesta que sonó más o menos así: —¿Lupita? Sí, claro… pero también hay otros catorce. ¡Zas!
Ni un "es nuestra carta fuerte". Ni un "ha hecho un buen trabajo". Ni un "vamos a respaldar a quien hoy gobierna".
Nada.
La metieron a la fila, y atrás de otras catorce personas que, de pronto, también se sienten presidenciables.
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Así que, oficialmente, San Andrés Cholula ya no tiene una alcaldesa buscando repetir, tiene una participante más en un casting de quince capítulos. Lo curioso es que estamos hablando del municipio más importante que todavía presume el PAN como bastión, mientras en otras plazas el blanquiazul anda recogiendo los pedazos después de la elección pasada, San Andrés sigue siendo esa casa donde todavía no se ha caído el techo. Y precisamente por eso sorprendió el mensaje, porque, en política, normalmente al alcalde en funciones se le suele cuidar, se le arropa, se le presume, se le convierte en activo electoral.
¡Vaya! Sería la oportunidad ideal para cacarear unidad. Pero, no. Aquí no, aquí la receta parece ser distinta pues, si eres alcalde, también formas parte de la tómbola.
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¿Cómo se elegirán las candidaturas en el PAN?Mario Riestra insiste en que no habrá dedazos, que todo será mediante encuestas, que todos competirán, que todos tendrán oportunidad. Muy democrático todo, aunque los malpensados ya empezaron a preguntarse si tanta democracia también sirve para enviar mensajes internos. Porque una cosa es abrir el juego y otra muy pero muy distinta recordarle a la alcaldesa que la candidatura no viene incluida con las llaves del Palacio Municipal.
La política tiene esas delicadezas. No hace falta decir "no eres mi favorita", basta con repetir quince veces que hay otros catorce y el mensaje llega solito.
Lo mejor de todo es imaginar esa mesa política de la que habló el dirigente, con quince aspirantes, todos convencidos de que las encuestas los favorecen, todos seguros de que la ciudadanía los aclama, todos sintiéndose el perfil ideal. Y una sola candidatura.
¡Debe haber habido más sonrisas fingidas que en una cena de Navidad entre cuñados!
Mientras tanto, Lupita Cuautle guarda la calma, no necesita levantar demasiado la voz pues tiene algo que ninguno de los otros catorce posee: Gobierna. Y gobernar, bien o mal, siempre da reflectores. La pregunta será si esos reflectores alcanzan para ganar la encuesta, o si las encuestas terminarán iluminando a alguien más. Porque el PAN dice que ahora todo se decidirá con mediciones, una herramienta muy útil, sobre todo porque permite que, cuando alguien pierda, siempre exista un culpable invisible llamado "la encuesta", ese personaje fantástico que nunca habla, nunca da entrevistas, pero siempre decide candidaturas. En el fondo, Mario Riestra intenta vender la idea de un PAN abierto, competitivo y sin candidatos predestinados.
Sí, suena bien. El detalle es que la política rara vez funciona únicamente con buenas intenciones, también funcionan los grupos, los afectos, las filias, las fobias y los mensajes entre líneas. Y este mensaje sí se entendió. En San Andrés nadie tiene la candidatura en la bolsa, ni siquiera quien hoy ocupa la oficina principal, porque en el nuevo PAN, al parecer, todos levantan la mano, aunque algunos descubran demasiado tarde que la fila era mucho más larga de lo que imaginaban. * Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.
Acuérdense que el que se enoja pierde.
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