Viernes 10 de Julio de 2026

¡Vecinas y vecinos!

 

Antes de que empiece el fin de semana, dejen les cuento que el descontento en contra del director de Museos Puebla, Aurelio Leonor Solís, crece a pasos agigantados.

Las y los quejosos ya no ven lo duro, sino lo tupido; de hecho, juran que desde los tiempos del “Gobernador Precioso”, Mario Marín, la cultura en el estado no andaba tan extraviada, sin rumbo ni estrategia que enorgullezca a cualquiera.

 

Para que se den una idea del nivel de brújula que se cargan:

Resulta que en el pasado Día Internacional de los Museos, en lugar de armar actividades atractivas para el público general, prefirieron encerrarse a celebrar un convivio privado para los trabajadores del organismo en nada más y nada menos que el gran Museo Internacional del Barroco.

Y para rematar el cuadro, un Aurelio Leonor que no paró de bailar y la propia directora de Gestión Cultural, Cinthya Ramírez (mejor conocida como Cinthya LadGue), amenizando el festejo… Vaya forma tan peculiar de promover el “talento hiperlocal”.

La queja recurrente en el gremio, además de la evidente flojera por fomentar la cultura, es que ha convertido al imponente Museo del Barroco en un vulgar salón de eventos.

Mientras se gasta alegremente el presupuesto en fiestas banales, los museos del estado se caen a pedazos, carecen de agua y, en el colmo de la ironía precaria, no tienen ni papel de baño. Para muestra, las recientes denuncias periodísticas que ya acusan formalmente de omisiones e irregularidades a Aurelio Leonor.

 

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Otro ejemplo es lo que sucede con el Museo del Ejército y Fuerza Área Mexicanos que, después de las lluvias, está inundado y lleno de goteras, poniendo en riesgo todo su acervo.

Para nadie es un secreto que las exposiciones y actividades son inexistentes, los inventarios están en el olvido y la comunidad artística local se enfrenta a la misma respuesta de siempre: "No hay presupuesto

En resumen, los museos poblanos operan como perfectos elefantes blancos. Prácticamente todos los recintos están en el abandono; lo único medianamente rescatable desde que llegó la actual administración ha sido la exposición de Santiago Carbonell y al Barroco, olvidando que existen 20 museos más.

 

Y ni a quién irle.

 

La antecesora de Aurelio Leonor, María José Farfán, prometió un pomposo programa de mantenimiento que jamás vio la luz; al final, pesaron más sus propios escándalos de presunta corrupción y el tiempo se le acabó.

Dicen por ahí que no puede haber una gestión peor que la otra, pero en Museos Puebla siempre se esmeran en demostrarnos que, cuando se trata de tocar fondo, lo imposible es perfectamente posible.

 

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Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org