Martes 15 de Septiembre de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Pues oootra vez los chiquipartidos salen al ruedo.

 

PSI, Nueva Alianza Puebla y Fuerza por México Puebla ya tienen boleto para la fiesta electoral de 2027, y todo porque el Instituto Electoral del Estado (IEE) determinó que conservarán su registro porque cumplieron con el número de afiliados requerido y tienen presencia suficiente en los municipios del estado.

 

¡Qué alivio, vecinos!

¡Se salvó el negocio!

Bueno, negocio no… partido político.

 

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¿Para qué sirven los chiquipartidos?

Aunque, viéndolo desde la óptica del presupuesto, la diferencia a veces parece bastante filosófica.

Porque ahí vienen otra vez con sus afiliados, con sus estructuras, con sus dirigentes, con sus alianzas, con sus candidatos y, por supuesto, con la posibilidad de volver a convertirse en ese pequeño pero muy cotizado pedacito del pastel electoral que todos quieren para completar la fórmula.

Porque para eso sirven los chiquipartidos en temporada electoral: son pequeños, pero nadie los desprecia cuando hacen falta para cuadrar cuentas, votos y candidaturas.

 

Y mire usted qué bonito, pues PSI tiene 28 mil 289 militantes, Nueva Alianza Puebla 29 mil 941 y Fuerza por México 27 mil 381.

 

¡Casi 86 mil afiliados entre los tres!

Ya no parecen tan “chiquis”.

Bueno… hasta que llegan las elecciones porque es ahí donde empieza el verdadero reality show.

 

Conservar el registro, conseguir candidaturas, negociar alianzas, ver quién pone candidatos y, por último, cruzar los dedos para que los votos alcancen y no aparezca otra vez el fantasma de la pérdida del registro.

 

¡Qué emoción!

 

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Y uno ya conoce la película.

 

Cada elección es casi la misma trama, pues los partidos locales llegan con su registro recién planchado, se lanzan al ruedo, presentan a sus grandes figuras —algunas propias, otras bastante recicladas—, negocian aquí, coquetean allá y, cuando llega la hora de la verdad, empiezan las cuentas.

 

¿Alcanzamos?

¿No alcanzamos?

¿Nos salvamos?

¿Nos quedamos?

¿Y ahora quién nos ayuda?

 

A ver qué tan independientes resultan…

 

También hay que reconocerles una habilidad extraordinaria: sobrevivir políticamente. Son como esos personajes de película que uno da por muertos tres veces y en la siguiente escena aparecen caminando como si nada.

 

¡Oootra vez!

 

Y lo mejor es que todavía falta conocer qué harán con todos esos miles de afiliados, porque tener militancia es una cosa, convertirla en votos es otra. Y convertir esos votos en representación política… ya es otro boleto.

Así que habrá que ver qué tan independientes resultan estos partidos cuando llegue 2027, porque ya sabemos que en política poblana las etiquetas duran hasta que aparece una alianza más conveniente.

Un día son orgullosamente independientes, al siguiente, muy institucionales; después, aliados estratégicos y, si la candidatura lo amerita, pues hasta descubren que siempre hubo coincidencias ideológicas.

 

¡Qué bonito es el amor electoral!

Eso sí, tampoco descartemos el tradicional reciclaje de perfiles, porque en cada elección aparece algún personaje que ayer estaba en un partido, hoy en otro y mañana… bueno, mañana Dios dirá.

El chiquipartido se convierte entonces en refugio, trampolín, moneda de cambio o salvavidas y todos felices.

 

Todos ganan.

 

Bueno, casi todos, porque mientras los partidos hacen sus movimientos, el presupuesto público sigue corriendo y ahí sí nadie pierde el registro.

 

¡Qué maravilla!

¡Oootra vez los chiquipartidos van al ruedo!

 

Y oootra vez veremos si vienen a representar la ciudadanía… o a ver cómo se mantienen abrazaditos al presupuesto hasta la próxima elección.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org