Lunes 21 de Septiembre de 2026

¡Pero qué cosa tan admirable es la política poblana! 

 

Resulta que apenas trascendió que Laura Artemisa García Chávez habría quedado fuera de la contienda por la alcaldía de Puebla, en un proceso electoral que todavía ni comienza y casi de inmediato comenzaron las versiones sobre un posible regreso al Congreso de Puebla.

 

¡Ah, caray!

 

Uno sale por una puerta y ya le están abriendo otra. Y no cualquier puerta. Nada menos que la posibilidad de volver al Poder Legislativo y, según los rumores que corren más rápido que las iniciativas en comisiones, incluso retomar la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política.

 

¡Qué eficiencia administrativa!

 

La 4T poblana opera con una lógica distinta: si no fue por aquí, será por allá; si no es la Secretaría de Bienestar, será de nuevo el Congreso de Puebla; si no fue una coordinación, habrá otra responsabilidad.

Lo importante es mantenerse en el tablero como fichas de ajedrez sin alma ni sentimientos.

 

¡Y ojo! 

 

Hasta ahora no hay confirmación oficial.

Ni Laura Artemisa ha anunciado su regreso, el Congreso de Puebla dice que no saben nada y el gobernador descarta “por el momento” cambios en su gabinete. 

Y como en Puebla la política es casi un deporte de interpretación, bastaron unas visitas al Legislativo por parte del equipo cercano de la maestra y unas versiones malintencionadas para encender la imaginación colectiva.

 

Que si la Laura Artemisa vuelve.

Que si regresa a la Junta de Gobierno.

Que si Pavel Gaspar sale.

Que si el Congreso de Puebla necesita un nuevo timón.

Que si alguien llega al rescate.

 

¡Ah, no bueno!

Esto no habla solamente de una persona, sino de una característica muy peculiar de la política poblana y sus partidos: su capacidad para redistribuir posiciones, reacomodar perfiles y mantener vigentes a sus cuadros políticos al costo que sea.

Esto no es necesariamente bueno ni malo, sino todo lo contrario… es una forma de administrar el poder, porque en política no siempre se trata de ganar o perder, a veces se trata de saber dónde caer. 

Y en eso, hay que reconocerlo, Morena ha desarrollado una habilidad notable.

Mientras otros partidos siguen buscando candidatos, contando aspirantes o preguntándose quién será oposición y quién no, en Morena pareciera existir una regla no escrita: nadie sale del todo; todos encuentran acomodo.

 

Pero, ¿cuántas veces puede moverse una pieza dentro del mismo tablero sin dejar de ser una pieza clave? 

 

Porque en Puebla las candidaturas van y vienen, los cargos cambian, las responsabilidades se mueven, pero hay perfiles que, pase lo que pase, parecen tener una extraordinaria habilidad para aterrizar suavemente.

Sino pregúntenle a Raymundo Atanacio o Joaquín Espidio, quienes en menos de dos años ya han pasado por tres cargos públicos diferentes.

 

De resultados… mejor luego hablamos.

 

Así que no se sorprendan, porque si algo está demostrando la política poblana es que, al menos dentro de Morena, parece que todos caen de pie. Y algunos, además, caen directamente en otra silla.

 

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*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org