Martes 22 de Septiembre de 2026

¡Ah, no bueno, vecinas y vecinos!

 

Resulta que la famosa Ley Casco ya no va tan rápido como las motocicletas que pretendía regular.

El Congreso de Puebla decidió suspender la entrega de microchips y hologramas para motociclistas, al menos hasta el 10 de noviembre, porque, al parecer, después de aprobar la reforma descubrieron una pequeña, pequeñísima necesidad de… volverla a revisar.

 

¡Qué maravilla!

 

Primero aprobamos.

Luego implementamos.

Después protestan los motociclistas.

Y finalmente decimos:

“Bueno, a ver… ¿y si lo pensamos otra vez?”

 

¡Ay, ajá!

 

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El presidente de la Comisión de Transportes y Movilidad, Elpidio Díaz, ya dijo que si hay que cambiar algo, se cambiará.

 

¡Pues faltaba más!

 

Qué alivio saber que una ley puede someterse a revisión después de que ya está aprobada y lista para ponerse en marcha.

Uno podría pensar que precisamente para eso existen las mesas de trabajo, las consultas, las comisiones y el análisis legislativo para saber si algo funciona antes de convertirlo en obligación para miles de personas.

 

Pero nunca es tarde para descubrirlo.

 

¿Qué pasará ahora con la Ley Casco?

 

Ahora viene una segunda mesa de trabajo el 10 de noviembre y ahí se analizará si el famoso chip, holograma o cualquier otra ocurrencia de identificación en el casco debe mantenerse, modificarse o desaparecer.

 

¡Que pase el siguiente!

 

Mientras tanto, los motociclistas ya pusieron sobre un padrón completo de motocicletas y placas que permitan identificar realmente a las unidades, porque resulta que de unas 270 mil motocicletas en el estado, apenas unas 60 mil cuentan con placas, según lo señalado en la mesa.

 

¡Ah, caray!

 

Entonces quizá el problema no estaba solamente en dónde poner el distintivo. Tal vez primero habría que saber quién tiene moto, cuál moto es, quién la conduce y si está debidamente registrada.  

 

Pero eso parece menos vistoso que ponerle un chip al casco.

 

Así que ahora el Congreso de Puebla tiene una tarea bastante sencilla: escuchar, revisar y, si hace falta, corregir.

Porque tampoco pasa nada, de verdad. No se cae el mundo por reconocer que una reforma puede tener cosas que ajustar.

Lo que sí sería maravilloso es que la próxima vez el análisis llegue antes que la ley, y no después de que la ley llegue a los motociclistas.

 

¡En fin, vecinas y vecinos!

 

A esperar al 10 de noviembre, a ver si para entonces el Congreso de Puebla ya tiene claro qué quiere regular, cómo quiere hacerlo y, sobre todo, si la solución cabe en un casco… o si el problema era mucho más grande.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org