Viernes 25 de Septiembre de 2026 |
¡Vecinas, vecinos!
En el Congreso de Puebla apenas están tanteando la posibilidad de adelantar la alternancia de género en la gubernatura para que en 2030 los partidos tengan que postular a una mujer, cuando desde Palacio Nacional ya les mandaron un pequeño mensaje de esos que conviene escuchar. El pasado 23 de junio, Claudia Sheinbaum fue bastante clara: está a favor de la paridad y de garantizar la equidad de género, pero no de utilizar la alternancia para limitar quién puede o no ser candidato.
Dicho de otra manera: paridad sí; candados electorales hechos a la medida, no.
¡Ay, caray!
Y justo ahora resulta que en Puebla andan viendo si modifican la Constitución local para adelantar de 2036 a 2030 la obligación de alternar el género en la gubernatura.
¡Qué timing tan bonito!
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Pável Gaspar dice que apenas están socializando la idea, que fue propuesta por algunas diputadas, que primero quieren conocer la opinión de la bancada de Morena y que todavía no existe una iniciativa formal. Es decir, todavía no hay reforma, pero ya hay reforma.
¡Qué maravilla!
Y mientras el Congreso de Puebla anda viendo si consigue consensos, la presidenta ya había fijado postura sobre este tipo de mecanismos. Claudia Sheinbaum incluso explicó que no se debe caer en la lógica de “si antes fue hombre, ahora tiene que ser mujer”, porque eso puede terminar utilizándose para orientar quién puede ser candidato y quién no.
Así que la pregunta para los operadores legislativos poblanos es: ¿y ahora cómo le van a hacer?
Porque una cosa es que la mayoría oficialista tenga los votos suficientes para sacar una reforma constitucional —se requieren 28— y otra muy distinta es que quiera impulsar una modificación que contradice la posición pública de la presidenta.
¡Ah, pero tranquilos, tranquilas! Seguro habrá quien diga que una cosa es la opinión de la presidenta y otra la autonomía del Congreso de Puebla. Y sí. Claro que sí.
El Congreso de Puebla puede legislar, los diputados pueden proponer, las bancadas pueden debatir, pero también sería curioso que, mientras desde la Presidencia se pide no utilizar la paridad para cerrar la puerta a determinados perfiles, en Puebla se quiera hacer exactamente eso para la gubernatura de 2030. ¡Uuuuy!
Eso sí sería un bonito ejercicio de coordinación política: unos diciendo “no hay que limitar” y otros preparando el candado. Además, la Constitución poblana ya contempla la alternancia, pero dejó para 2030 la libertad de postular el género que cada partido determine y estableció que la alternancia comenzaría propiamente en 2036. La reforma que ahora se estaría explorando buscaría precisamente cambiar esa regla. Entonces, vecinas y vecinos, quizá el verdadero problema de esta iniciativa sea que nació con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
¿Para qué modificar lo que ya fue acordado? ¿Quién pidió adelantarlo? ¿Es una convicción general sobre la participación política de las mujeres o responde a la coyuntura de 2030? Y, sobre todo: ¿Qué parte de “no hay que limitar” fue la que no escucharon? Porque la presidenta ya habló, ahora falta ver si en Puebla también escuchan. Y si no, pues ya sabemos cómo termina esto, con una reforma que todavía ni nace y que ya tiene al primer obstáculo sentado en Palacio Nacional.
¡En fin!
Primero dijeron que había que construir consensos. Ahora habrá que ver si también construyen uno con la realidad política de Morena, porque para reformar la Constitución se necesitan votos, pero para no meterse en camisa de once varas, a veces basta con escuchar a la jefa. * Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.
Acuérdense que el que se enoja pierde.
Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org |