VARIELALIA

Miguel Campos Ramos ¿De veras el gobierno no quiere que leamos? Esta pregunta resulta de la afirmación de no pocos, de que al gobierno no le conviene que leamos porque leer hace pensar y propicia la crítica y la libertad, y no quiere ciudadanos pensantes y críticos. Agregan que por eso se alía con la televisión, para seguir idiotizando a la gente y alejarla de los libros y la lectura. En realidad es un mito genial (éste sí lo es), sobre todo en los tiempos actuales. Proviene de épocas en que a los poderosos no les convenía que sus trabajadores (esclavos, peones, obreros, cualquiera que fuera la forma de laborar) supieran leer y escribir. Pero, ojo: “supieran”. Esa condición propiciaba abusos de toda índole, entre otras la alteración de escrituras, o la manipulación de leyes, pues si nadie más que los patrones sabían leer el contenido de una escritura o ley, les era fácil engañar y abusar. Pero estos tiempos son muy diferentes. De entrada, casi todos los mexicanos sabemos leer y escribir, aunque con ese vergonzoso 10% de analfabetos que los gobiernos de todos los presidentes aún no saben cómo resolver (dichos sea de paso, deberían indagar cómo le hicieron en Cuba, donde muchos aprendieron a leer oyendo lecturas en voz alta en las purerías; o en Islandia, donde no hay analfabetismo desde hace 150 años). Esto significa que ya no funciona la presunta intención de hacer que la gente no lea. Acaso aún se dé en regiones del país donde caciques retrógrados siguen pensando que están en la época de la Colonia. Lo cierto es que desde hace décadas los gobiernos mexicanos (algo de lo bueno que han hecho) han impulsado la educación, y por ende la lectura. Ha llegado a tal grado este impulso, que México es el país latinoamericano con mayor número de bibliotecas públicas (más de 8 mil), sin contar las de cientos de miles de escuelas, y obviamente las de aula. Respecto a la televisión, queda claro que su objetivo principal es el entretenimiento, de manera que no es tan culpable como parece por la falta de lectura. Si esto fuera cierto, querría decir que antes de la televisión leíamos más en México, y todo indica que es a la inversa. Más todavía: gracias a este medio tan difamado, la gente tiene conocimiento de escritores y de libros. Insisto: es un mito creer que al gobierno no le conviene que leamos. Pero aclaro: esto no es un elogio a su labor. Todo lo contrario: ha sido el principal responsable de que no avancen los índices de lectura, como en otros países, sobre todo los del norte de Europa y los orientales. Huelga decir, a juzgar por el avance de éstos, que el índice de lectura parece ser directamente proporcional al desarrollo y al mejoramiento de la calidad de vida. El problema es que nuestros gobernantes no leen y por tanto no sirven de modelo, y no han sabido cómo hacer que los mexicanos leamos. Además, tampoco han sabido elegir a quien o quienes se encarguen de esta tarea. Lo cual no es menos grave. miguel@dicionesmagno.com, www.edicionesmagno.com, twitter: @miguelcamposram, blog: www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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