VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  Nueva visita a la Normal Superior Federalizada  Invitado nuevamente por la maestra María Teresa Lara Herver, directora de la Escuela Normal Superior Federalizada, acudí el sábado pasado a dar una charla, en esta ocasión a los maestros-alumnos de especialidades en Historia, Matemáticas, Biología e Inglés. Sólo que como en su mayoría eran de Historia, dediqué la charla al tema de la “ficción y la historia”. Fue en excelente pretexto para platicarles a fondo de una gran novela que acabo de leer (no la había leído, para vergüenza personal), la inmortal Nuestra Señora de París, del no menos inmortal Víctor Hugo. Les comenté que esta novela, por decisión del propio autor, es una especie de crónica histórica de una época de la Edad Media. De hecho, en algún momento de la narración Víctor Hugo se refiere a él mismo como un investigador, y en otros como un historiador. No podía ser de otro modo, pues se trata de una novela en la cual su autor, con lujo de detalles, cita autores y comentarios de historiadores, a la par que va narrando. A los asistentes a mi charla les comenté que un complemento del aprendizaje de la historia es precisamente leer novelas. Y es que la novela, les dije, es ante todo un reflejo de su tiempo. Les puse un ejemplo: hace 12 años ¿alguien se hubiera imaginado que el PRI perdería la presidencia de la república? Más aún: ¿que un empresario con escasa formación cultural y educativa sería el primer mandatario? Pues bien, ese hecho ocurrió y ya es historia. Y se han escrito toneladas de papel y miles de artículos, y decenas de libros sobre ese triunfo, y todavía no se sabe por qué perdió el PRI. Muchos dicen que porque Fox era un gran candidato. Otros, porque la gente ya no quería al PRI. En tanto, los libros de historia y los analistas históricos dan distintas versiones de los hechos, y casi todas contradictorias. De aquí la importancia de la ficción. Y viene a la mente la película La ley de Herodes, la cual explica sin mayores referencias históricas, por qué perdió el PRI. La historia ahora cambia a cada rato, y los libros alusivos se tardan en explicar los cambios. No así la ficción, ya sea novela, cuento, teatro o cine. Tal es el valor de la ficción, si no por encima de la historia, sí complemento de ella. Por eso, les comenté a los maestros, si realmente quieren aprender historia, además de los libros sobre el tema, debe leer libros de ficción. Y entonces volví a Nuestra Señora de París y les comenté que hay un capítulo impresionante donde Víctor Hugo nos cuenta cómo era la ciudad de París a finales del siglo XV, y la describe como si estuviera viéndola y viviéndola desde una torre de la catedral de Nuestra Señora. Con la lectura de esa novela aprendí más sobre la Edad Media que lo que aprendí en horas y horas de clases de historia en secundario y prepa. De ahí la importancia de que los historiadores y los maestros de historia lean o vean ficción. miguel@edicionesmagno.com www.edicionesmagno.com blog: elpanoptico.bligoo.com.mx twitter: miguelcamposram
  • URL copiada al portapapeles