Celuloide

Los juegos del hambre  Israel León O’Farrill Mucho celuloide ha dedicado la cinematografía mundial a pronosticar el futuro… y la mayoría lo ha mostrado decadente, corrupto, vanidoso y plagado de opresión social, desigualdad y un profundo sentido de injusticia… o lo que es lo mismo, una proyección de nuestro presente que es exactamente igual a lo descrito. Desde Metrópolis de Fritz Lang (1927), pasando por Cuando el destino nos alcance (1973), Brazil (1985) del mítico Terry Gilliam, la legendaria Blade Runner (1982), hasta llegar a las deprimentes El último camino (2009) o el Libro de los secretos (2010) en donde la desesperanza es la tónica. Sin embargo, en esa decadencia han aparecido un subgrupo que para efectos de esta entrega llamaré “juegos del futuro”. En estas cintas, es frecuente ver que los grupos de poder retoman el circo romano para tener a las masas tranquilas a través de la distracción proporcionada por los sacrificables que se baten en juegos con temáticas sumamente sofisticadas. Pertenecen a este grupo la sugerente Rollerball (1975) de Norman Jewison o el mega churro El Sobreviviente (1987) donde el Governator entrega una de sus peores actuaciones. Este año añadimos a la lista Los juegos del hambre (2012) dirigida por Gary Ross, director de Seabisquit (2003) y Pleasentville (1998), cintas que pese a ser algo cursis, son interesantes propuestas. La premisa es similar a otras historias: sobrevivir y de esa manera entretener a una enferma audiencia gustosa de saborear sangre, en una civilización que, al igual que Roma, ha medrado y ha sometido a sus vecinos más débiles. Quizá lo novedoso –y mórbido, indudablemente- en esta película es el hecho de que los contendientes que han de morir son jóvenes de 12 a 17 años, lo que sin duda añade dramatismo y arranca expresiones de indignación por parte del público. Destacan de la cinta las excelentes actuaciones de los protagonistas Jennifer Lawrence, como Katniss Everdeen y Josh Hutcherson como Peeta Malark. Como es de esperar, la historia gira en torno de los jóvenes involucrados en el juego aunque habría que añadir que el estupendo manejo de cámara, nutrido de sugerentes acercamientos y algunos movimientos frenéticos de cámara, le añaden interés a la película. Se suman a lo anterior el vestuario y uno que otro escenario interesante. Sin mayores pretensiones, cumple el requisito. Comentarios y consultas http://israelleon.wordpress.com/
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