El cineasta poblano Omar Urcid privilegia la imagen en su trabajo para discurrir sobre temas ambiguos, como el tiempo y la memoria Raquel TORIBIO El significado de una imagen puede aparecer en la más pequeña partícula de agua en una pecera o en el parpadeo de un ojo cuyo iris no tiene color. Así, una cámara de video captura estas imágenes para darle una historia que relate algo humano, “algo de su entorno”. Así lo comenta Omar Urcid Hernández, joven cineasta originario de Puebla y egresado Ciencias de la Comunicación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quien en esta ocasión tiene la oportunidad de llegar a más públicos a través de su proyecto de videoarte apoyado por la Beca de Apoyo a la Innovación Artística del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP) 2015. Este joven poblano, quien en su trayectoria ha dirigido diversos cortometrajes entre los que destacan Hache, Cólera y Ojo de Pez, este último ganador del Primer Festival de Cortometrajes de Huamantla, señaló la oportunidad de que su trabajo como cineasta llegue a más públicos, donde explota los recursos tecnológicos y analógicos que se encuentran a su disposición y a su vez puede ser sólo una cámara. “El proyecto es una película que se divide en cinco cortometrajes. Trata sobre temas inusuales y atípicos, es decir, es un ejercicio de recreación audiovisual, ya que los temas son ambiguos”, dice Omar. En este sentido, el director busca que temas como el tiempo, la memoria, los recuerdos y la añoranza puedan reflejarse con objetivos que guardan un simbolismo y así comunicar un sentimiento al espectador sin la necesidad de las palabra, es decir, dar más peso a la imagen. “Por ejemplo, quiero mostrar cómo pasa el tiempo en la vida de pareja y utilizo un álbum de bodas, además este corto mostrará imágenes de la boda en comparación con el estado actual de la pareja”, comenta. Poética de la imagen Con el anterior ejemplo, Omar Urcid explora diversas condiciones humanas, pues expone una situación y deja a la interpretación del público lo que se generó en su interior, las sensaciones que experimentó y se interrogue más allá de sus propios conceptos, es decir, que pueda comprender diversos significados del tiempo, la memoria, entre otros. “Quiero hablar de algo que despierte la imaginación. Tratar de contar otras historias, no siempre aquellas del cine convencional. Pienso que estos temas esconden realmente algo valioso sobre las personas”, comenta. Por este motivo, el joven director opta por privilegiar la imagen a la palabra, por manipular lo que la cámara quiere dar a conocer al público, desde algo mínimo a algo modificado en su totalidad; “siempre uso argumentos mínimos y le doy más poder a la imagen. La imagen tiene que provocar armonía con el resto de la secuencia e incluso eso puede generar un argumento, sin sonido y sin palabras”, define el artista sobre su apología de la imagen. Técnica de cámara En cuanto a las técnicas que el joven artista pretende utilizar en su proyecto, él asegura apoyarse en el videoarte, debido a que éste le otorga libertad para “romper estructuras específicas en el cine. Me da la posibilidad de expresarme con el video, tratar temas con más forma mientras cuido su estética. Manipulo (la imagen) y me orillo hacia el sentir”, de ahí el uso de recursos análogos y tecnológicos para alterar sus capturas, reinterpretarlas o incluso desecharlas. Por último, Omar Urcid comentó la necesidad de crear más espacios de difusión del cine poblano, pues existe una excelente oferta así como demanda, ya que cada día más jóvenes como él se adentran en el séptimo arte con la finalidad de crear una identidad cinematográfica para Puebla. |