Tema de Taylor Swift y Bon Iver, se postula como el más bello de 2020

Lanzada como segundo sencillo de Folklore (Universal, 2020), el que es “de facto” el cuarto corte del último álbum de la artista estadounidense encarna muchas de las cualidades que han hecho de este un trabajo no solo inesperado, sino también sorprendente en su resultado.

En la ficción, dos examantes que exponen de forma cruda y desnuda cómo escuece una ruptura; en la realidad, dos figuras de la música de mundos aparentemente antagónicos que, juntos, forjan una de las canciones más bellas de 2020, Exile, el fruto de la unión/desunión entre Taylor Swift y Bon Iver.

 

Lanzada como segundo sencillo de Folklore (Universal, 2020), el que es “de facto” el cuarto corte del último álbum de la artista estadounidense encarna muchas de las cualidades que han hecho de este un trabajo no solo inesperado, sino también sorprendente en su resultado.

 

El octavo disco de estudio de Swift se forjó casi como un “yo me lo guiso, yo me lo como” durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19 y, frente a la producción colorista de sus anteriores entregas, refleja en su espíritu esa necesaria sobriedad y actitud contemplativa.

 

Uno de los puentes mejor trenzados entre el viejo mundo de Swift y este nuevo ámbito de resonancias oníricas se encuentra en Exile. Allí se produce el encuentro de talentos con una de las grandes estrellas del panorama “indie”, pero “indie” al fin y al cabo, el músico Justin Vernon, más conocido como Bon Iver.

 

La forma en la que sus dos voces empastan y se armonizan de una manera orgánica es uno de los grandes hallazgos del corte, en el que establecen más que una conversación, un intercambio de reproches del que ninguno sale vencedor y en el que muchos otros pueden reconocerse.

 

“Puedo verte ahí de pie, cariño / con sus brazos alrededor de tu cuerpo / Riendo, pero la broma no tiene ninguna gracia / Y solo necesitaste cinco minutos / para darnos boleto y dejarme / allí en el salón aguantando todo este amor”, canta él.

No hay azúcar en las letras ni tampoco en los ingredientes instrumentales. Más allá de sus voces, un piano vehícula toda la estructura, con una tenue percusión y aún más leves arreglos de cuerdas para redondear la combinación, que resulta sencilla pero estremecedora.

 

Escrita junto a William Bowery y Justin Vernon, Swift no ha impreso esta vez en sus letras esos habituales guiños a su propia vida que convierten cada canción en un ajuste de cuentas personal, lo que permite elevar su contenido a una dimensión más universal.

 

Y lo hace en estos momentos de forzosas distancias de seguridad que obligan a una actitud más contemplativa, pero mientras sus protagonistas reflejan una atracción imposible de cruzar y que aún duele.

 

"Creo que he visto esta película antes / Y no me gustó el final / Ya no eres mi patria / Entonces, ¿qué estoy defendiendo ahora? / Eras mi ciudad, ahora estoy en el exilio, viéndote desde fuera", cantan en la parte central de este tema sobre una ruptura que ha logrado, paradójicamente, unir dos mundos aparentemente antitéticos y emocionar al mundo en este verano extraño

 

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