Jueves 30 Agosto 2018

Una de las acciones que realiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es la utilización de recursos tecnológicos que contribuyan en la recuperación del patrimonio cultural dañado por los sismos de 2017, esto por medio del uso de tecnologías no invasivas en los estudios preparatorios a la restauración en diversos inmuebles afectados.

Ejemplo de ello son el radar de penetración terrestre o georradar y la tomografía de resistividad eléctrica que un equipo de especialistas del INAH, encabezado por el doctor José Ortega Ramírez, usan en el Templo y Ex Convento de Nuestra Señora de la Asunción, en Tochimilco, Puebla, con el fin de conocer las condiciones actuales del subsuelo y su cimentación.

El inmueble franciscano, considerado un ejemplo relevante de la arquitectura religiosa del siglo XVI en América y uno de los 14 monumentos que comprende la ruta de los "Primeros Monasterios del Siglo XVI en las Laderas del Popocatépetl", tuvo diversos daños, entre ellos grietas longitudinales a lo largo de las bóvedas de la nave principal del templo.

José Ortega Ramírez, responsable del Laboratorio de Geofísica del INAH, mencionó que su participación en este proyecto de restauración se debe a la iniciativa de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos de la institución, el Centro INAH Puebla, el Instituto de Ingeniería de la UNAM y la UNESCO, quienes le solicitaron colaborar con el estudio estructural para contar con bases científicas e ingenieriles del inmueble.

 "Para restaurar las bóvedas del templo se instalará un gran andamiaje y apuntalamientos, cuyo considerable peso será soportado por el piso de la iglesia, por lo que se nos solicitó analizar el subsuelo de ésta para conocer las condiciones en las que se encuentra, si hay alguna cavidad o elemento que pudiera interferir o representar un riesgo para su instalación en el templo", indicó.

Se realiza también un estudio estructural de la profundidad y espesor de las cimentaciones, en colaboración con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, con lo que se podrá reconstruir el inmueble con mayor fortaleza y estabilidad.

El georradar emite ondas electromagnéticas hacia el subsuelo a través de una antena con una frecuencia determinada, mismas que al chocar o encontrar algún material o elementos con distintas propiedades eléctricas, principalmente la conductividad eléctrica, generan una reflexión que regresa hacia la superficie y es registrada por una antena receptora.

El equipo emite ondulaciones casi instantáneas, con lapsos pequeños que se miden en nanosegundos (una billonésima de segundo), después se hace un muestreo de esas reflexiones para generar una imagen en dos dimensiones.

Los datos son procesados, cuyo resultado es una imagen que permite interpretar anomalías que podrían ser fracturas, cavidades, humedad o cualquier accidente que puede tener el subsuelo.

"Con el georradar, hasta el momento, hemos sondeado el subsuelo del frente de la entrada principal del templo, donde se aprecian anomalías como humedad y una fractura, que podría ser una falla geológica. En la parte interior, al centro de la iglesia, se localizó una alteración, que aún estamos por definir, a una profundidad de dos metros y medio, aproximadamente, lo que puede generar un impacto directo en la cimentación al momento de colocar las pesadas estructuras", explicó Ortega.

En colaboración con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, el equipo del doctor Ortega realiza un análisis de resistividad eléctrica del subsuelo, que mide la resistencia que oponen los materiales en el subsuelo al paso de la corriente eléctrica que se le inyecta para conocer la profundidad y espesor de las cimentaciones.

"El método de resistividad eléctrica aplicado a la arqueología, data de los años cincuenta, pero su aplicación en la restauración del patrimonio cultural afectado por el sismo es un caso muy particular, ya que, aunque en sus origines era un método invasivo debido a que había que perforar para meter el electrodo y tener un contacto perfecto con el subsuelo, ahora se utilizan electrodos planos, por lo que esta técnica la aplicamos en muros, y es algo novedoso en México", explicó.

El titular del Laboratorio de Geofísica del INAH manifestó que con los resultados de los estudios, los responsables de la restauración podrán tomar decisiones para la recuperación del inmueble.