Jueves 04 Julio 2019

La relevancia y grandeza del cine mexicano del siglo XX lleva el nombre y apellido de artistas españoles llegados con el exilio, como los grandes cineastas Luis Buñuel, Luis Alcoriza y Carlos Velo.

"No se podría entender el cine mexicano sin Buñuel, Alcoriza o Velo como parte de los mejores directores," señaló el investigador mexicano Jorge Chaumel.

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Los españoles

La relevancia de los artistas españoles llegados con el exilio está también en la música de Antonio Díaz Conde, que está presente en las películas de Emilio "Indio" Fernández, en los guiones de Jaime Salvador en las cintas de Mario Moreno Cantinflas, apuntó.

"En 1944 los españoles refugiados conformaban equipos cinematográficos profesionales que colaboraban en multitud de películas," aseguró

Buñuel

Buñuel llegó a México en 1946, tras haber huido de España por la victoria de Franco, y de Estados Unidos, donde fue acusado de comunista en plena "Caza de Brujas" del macartismo.

Por su concepción de la vida, de la religión, de la muerte y de la cultura, México resultó un país muy afín a los sentimientos de Buñuel. Además de Buñuel, Alcoriza y Velo, en el movimiento cinematográfico mexicano se destaca la participación de exiliados como los actores Ángel Garasa o Augusto Benedico.

La subsistencia

Los escritores exiliados "vieron en los guiones cinematográficos una manera de subsistir", describe la investigadora en cine mexicano Maricruz Castro-Ricalde; entre éstos estaban Max Aub, Álvaro Custodio o Manuel Altolaguirre.

Los republicanos españoles tuvieron que superar diversos obstáculos en México "por la resistencia ideológica de cierta parte de la sociedad mexicana a su adaptación", indicó el investigador Chaumel.

Como extranjeros, los cineastas españoles enfrentaron la política proteccionista de los sindicatos y el control existente de parte del oficialismo de las estructuras administrativas y sociales.

"Durante su estancia en el país, los exiliados tuvieron vetada la intervención en asuntos mexicanos. El gobierno de acogida ofreció su asilo a condición de que no hicieran política activa," describió Chaumel.

Adaptación

En consecuencia, la mayor parte de su obra se centró en hacer melodramas rancheros, musicales populares o adaptaciones literarias e históricas. Una situación que cambió con Buñuel.

"Sus críticas sociales a la actualidad mexicana, junto a los cambios estéticos y argumentales de las corrientes cinematográficas francesas e italianas, influyeron tanto en los refugiados como en otros intelectuales mexicanos," aseguró.

El cine mexicano vivió una auténtica "Edad de Oro" entre mediados de la década de 1930 y finales de los 50 que se vio favorecida, entre otros factores, por la Segunda Guerra Mundial.

"EU. se mantuvo líder de la producción cinematográfica mundial, pero al invertir cantidades económicas desorbitadas en materia armamentística, redujo el gasto en materiales y equipos cinematográficos," confirmó el investigador.

El conflicto bélico mundial no afectó directamente a México, por lo que desde este país se invirtió "en la explotación de su industria cultural y la exportación de gran cantidad de películas", detalló Chaumel.

La edad de oro

Al inicio de la guerra, Argentina y México desarrollaban un cine prometedor y entonces, EU. decidió apoyar al cine mexicano como país aliado y su ayuda se condensó en el envío de técnicos, cooperación para la construcción de estudios o mediante la formación, confirmó Maricruz Castro-Ricalde.

La producción mexicana acabó despuntando. "Al ser la cinematografía más grande de Latinoamérica, llegaron a este país intérpretes, realizadores y técnicos de los lugares más diversos," indicó Castro-Ricalde. Entre ellos, los republicanos españoles.

Todos estos factores convirtieron a la cinematografía mexicana en la más importante del mundo hispanohablante. Tal fue su relevancia, que México "llegó a ser conocido como la Meca latinoamericana del cine," confirmó la especialista Castro-Ricalde.