La muerte de un niño es motivo de muchaa tristeza, que en determinadas circunstancias se multiplica. La historia de Kayla Gómez-Orozco es una que trae, precisamente, tristeza multiplicada. La niña de 10 años fue reportada como desaparecida de una iglesia del este de Texas y, luego de la emisión de la Alerta Amber y de cuatro días de búsqueda, su cuerpo fue hallado abandonado en un pozo. Esto, ya lamentable, se agrava cuando se difunde que la Policía ha detenido, como principal sospechoso del homicidio, a Gustavo Zavala García, de 24 años, tío de la menor y también residente de Texas. El pozo privado en el que se halló el cuerpo de la niña está muy cerca de la iglesia First Assembly of God, en Bullard, cerca de 20 kilómetros al sur de Tyler, Texas, mismo templo en el que se vio a la niña por última vez. Zavala García se encuentra en prisión y le han asignado recientemente un pago de fianza de 10 millones de dólares para poder enfrentar su proceso en libertad, ya que ha sido acusado formalmente de asesinato y es el único sospechoso en el caso. De momento se desconocen la forma en que murió Kayla o los móviles de su asesinato. La escuela a la que asistía la pequeña invitó al alumnado a, en honor de Kayla, vestir prendas color rosa y escribir cartas de condolencia para la familia de la niña, que lloró su pérdida en su funeral, realizado este lunes.
El funeral de Kayla. Foto: Al Día Dallas. |