El cielo de Pekín recuperó este jueves el color azul, después de seis días de alerta por un episodio de contaminación que afectó a tres cuartos de su población. La Oficina Nacional Meteorológica concluyó que la llegada de los vientos fríos a la capital de China permitió disipar la nube tóxica. Desde el pasado 16 de diciembre, el gobierno local había decretado la alerta roja por los altos índices de contaminantes en el aíre; se tomaron medidas de urgencia como el cierre de escuelas, la parada o reducción de la producción de fábricas, la circulación alterna de vehículos o la interrupción de obras. La nube tóxica se extendió en una superficie de 1.88 millones de kilómetros cuadrados y afectó a 460 millones de personas. La alerta roja se levanto la noche del miércoles en Pekín. Con información de AFP |